
Todo ocurrió el lunes, al filo de las 20.30 horas, en la Unidad 3 de la fábrica, donde se ubica la chimenea más alta del complejo. El tratamiento de los derivados petrolíferos se desarrollaba como de costumbre hasta que la avería de una de las válvulas obligó a interrumpir de urgencia la producción. La parada, que en condiciones normales se prolonga durante tres días, se tuvo que ejecutar en apenas unos minutos y obligó a emitir todos los residuos almacenados en los conductos directamente a la atmósfera. Como resultado, una espectacular llamarada y una densa humareda sembraron el desconcierto en Muskiz.
El forzado escape se agravó al coincidir con un período de inversión térmica. Las partículas casi incandescentes de sílice y alúmina que salían de la chimenea chocaron con una capa de aire frío que las solidificó y las hizo caer a tierra. De inmediato, el suelo de algunas zonas del barrio de San Juan y los cristales de muchos vehículos se cubrieron de un manto de polvo gris oscuro, muy similar al hollín y que olía a gasolina. El escaso espesor de los sedimentos, sin embargo, facilitó su rápida disipación por la noche y ayer apenas quedaban ya restos de ceniza en las calles.
«Primera» parada
Pero el Ayuntamiento no quiso que el último episodio contaminante de la petrolera quedara una vez más en el olvido. Por este motivo, operarios municipales se encargaron de recoger el mismo lunes por la noche pruebas de las partículas contaminantes vertidas en el suelo de la localidad para su posterior estudio. Se hicieron finalmente con dos muestras. Una la analizará el Gobierno vasco y la otra el propio Consistorio a través de un laboratorio privado. «No estamos dispuestos a permitir que la industria perjudique nuestra calidad de vida», justificó el concejal de Medio Ambiente en Muskiz, Marcos Cucó.
La Unidad 3 de la refinería, mientras tanto, permanecía ayer en desuso, a la espera de concretar una fecha para que la instalación se ponga de nuevo en marcha. «Tenemos que examinar con detalle las causas del fallo y reparar las piezas que hayan resultado dañadas», explicaron en Petronor, sorprendidos aún por haber tenido que efectuar su «primera» parada de urgencia. «Revisamos cada tres años las distintas zonas de producción precisamente para evitar este tipo de situaciones», aclararon. Fuentes de la firma petrolera confirmaron, no obstante, que «desde el primer momento se activó y ejecutó el plan de emergencia marcado».










