La lluvia de ceniza que cayó el lunes en Muskiz reabrió sin pretenderlo el debate acerca de la futura planta de coque. Un discutido proyecto de Petronor sobre el que han opinado asociaciones, vecinos particulares y partidos políticos. EA, que ostenta la Alcaldía, planeó incluso una consulta popular, aunque su iniciativa fue rechazada en el pleno.
El incidente ha reforzado las tesis de quienes se muestran contrarios. «Bastantes afecciones tenemos como para ampliarlas con una nueva actividad que la ley define como molesta, insalubre, nociva y peligrosa», consideró ayer Natxo Landeta, portavoz de la coordinadora anti-coque que integran distintos colectivos de la zona minera.