
¿QUÉ ES EL LINDANO?
Todo tiene su punto de partida en una querella criminal presentada por Lur Maitea. El colectivo conservacionista señala como culpables de un delito ecológico a la sociedad medioambiental Ihobe, dependiente del Gobierno vasco, y los altos cargos de la empresa implicada. A raíz de varios análisis efectuados por el Seprona, la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Barakaldo encargó a petición de los ecologistas un estudio sobre las consecuencias que pudo causar el lindane a la población.
La juez encomendó el informe al propio Seprona en febrero de 2006. El organismo del instituto armado dijo no disponer de «los medios adecuados» y derivó a su vez el examen a Olea, que se ha pronunciado en base a las pruebas periciales recabadas por los técnicos. Dice el experto que cuando se acumula en grandes cantidades el lindane «se desplaza por el aire y se deposita con las partículas atmosféricas». Éstas, a su vez, acaban adhiriéndose con facilidad al suelo y el polvo. De ahí que saque como conclusión que «la contaminación del medio físico resulta, de forma inevitable, en una contaminación del medio biológico». El residuo sólo pasaría al ser humano mediante la ingesta de alimentos adulterados. Según Nicolás Olea, cualquier concentración del pesticida se vería luego multiplicada en los organismos vivos, porque el carácter disoluble del HCH provoca una «bioacumulación en especies superiores y su almacenamiento en el tejido adiposo -la grasa corporal-».
En el análisis, de todos modos, se insiste en que los datos recabados son «insuficientes» para predecir la gravedad del efecto causado a las personas. Un motivo por el cual el experto ve «necesarios» nuevos informes, entre ellos un estudio de los organismos vivos. Como los metales pesados «potencian el efecto tóxico» del lindane, el investigador andaluz insta asimismo a que esas sustancias sean tenidas en cuenta en los sucesivos exámenes.
«Sustentar cualquier decisión sobre seguridad en salud humana en unos números de concentración del compuesto químico aparentemente libre de riesgo es una práctica a abandonar que tan sólo proporciona protección al responsable de la contaminación», avisa.
Mujeres y niños
Olea advierte de que el lindane tiene una expresión tardía en el tiempo en forma de enfermedades de largo periodo de incubación y multifactoriales. «Contribuye a una mayor frecuencia de presentación de enfermedades asociadas al desequilibrio hormonal», asegura. Por eso cita cáncer, leucemia y malformación neonatal como ejemplos. Los estudios realizados en el sur de España, a los que da credibilidad el informe, «sugieren que, en el grupo de mujeres postmenopáusicas, aquellas con niveles detectables de lindano tienen un riesgo significativamente mayor de tener cáncer de mama». El pesticida se acumula en la placenta y puede tener además «consecuencias perjudiciales en la salud del niño».









