
Como desveló EL CORREO, la central dará empleo a 40 profesionales de alta cualificación e impulsará la creación de «numerosos puestos de trabajo indirectos» en Lantarón y sus alrededores. Supondrá una inversión de 500 millones de euros. Durante la fase de construcción se crearán entre 500 y 1.000 empleos.
Las obras, sin embargo, no comenzarán antes de tres años. La compañía gasística todavía tiene que afrontar un «complejo y largo» proceso burocrático para lograr los permisos necesarios, según indicó Rafael Villaseca, consejero delegado de la firma catalana. Aunque Gas Natural asegura que este plazo no supone ningún retraso en sus planes, lo cierto es que el Ejecutivo autónomo había contado con que la planta estuviera operativa antes de finalizar 2010 para culminar entonces su plan energético.
La propia consejera de Industria, Ana Agirre, admitió ayer que la estrategia vasca de la energía marca el objetivo de alcanzar los 2.800 Mw de potencia instalada en Euskadi en el horizonte de 2010. «Se tardará un poco más, pero eso no es lo importante, sino lograr el equilibrio entre la producción y el consumo energético en el País Vasco. Hoy se ha dado un paso más», indicó.
Entre las ventajas de contar con una nueva central de ciclo combinado, Agirre destacó su «bajo impacto medioambiental». Recordó que este tipo de plantas emiten a la atmósfera un 50% menos de agentes contaminantes que las centrales térmicas convencionales, que funcionan con carbón y derivados del petróleo.
Promoción cultural
Según el acuerdo suscrito ayer, Gas Natural se compromete a promocionar y financiar actividades socioculturales y medioambientales en Lantarón. Además, «se conectará la red de gas gratuitamente a los domicilios y se instalará en el Ayuntamiento y en el futuro polideportivo», indicó Jesús Barredo, alcalde de la localidad.
La Plataforma Térmicas No, que se manifestó ante el Palacio de la Provincia, criticó el «oscurantismo» con el que se ha llevado la firma del convenio. Reiteró su petición para que se haga una consulta popular.





