
La subida navideña no sorprende a nadie. Ni siquiera la cifra del 30% de incremento en la cuenta. Según la Federación de consumidores vascos -EKE-, «es el pico habitual año tras año en estas fechas» y «nada tiene que ver con el repunte de los alimentos básicos», asegura Jon Ariño, miembro de la organización, que ya ha comenzado a sondear el mercado para calcular el incremento medio de cada producto de la cesta de la compra, que ya se empieza a notar. «El besugo, por ejemplo, se llegó a encarecer dieciséis euros antes de diciembre».
Y lo hará más. «Podría rondar los cien euros en Navidad», alerta José Matías Feijoo, miembro de la asociación de Compradores Minoristas de Pescado de Vizcaya. Según sus estimaciones, la merluza y la lubina valdrán a finales de diciembre tres veces más que hoy. El marisco, sin embargo, «'sólo' duplicará su precio. El buey de mar y el centollo alcanzarán los 15 euros y las nécoras, 25», calcula Feijoo, quien explica que, lejos de deberse al capricho de los vendedores, el precio «se establece en función de la oferta y de la demanda, y depende mucho del volumen de las capturas y de la climatología».
Ante este panorama los compradores no son los únicos que se echan las manos a la cabeza. Los vendedores de pescado auguran «una crisis de ventas» estas Navidades. «Se nota menos ilusión y la gente va a gastar menos, hay miedo al 2008», vaticinan. A pesar de que Feijoo mantiene la esperanza de «un empujón de las ventas en el último momento», no encuentra muchas razones para el optimismo. «Otros años ya se notaba a estas alturas una subida en las ventas. La gente compraba para congelar, pero este año no han empezado ni a preguntar».
Juguetes «caros»
Si el pescado y el marisco alcanzan precios prohibitivos, siempre queda la opción de incluir carne en el menú, más asequible para el bolsillo, ya que se trata de un mercado habitualmente más estable. Pero también será más cara en unas semanas. «Lleva cinco años sin subir de precio y en esta ocasión creemos que sí se encarecerá, aunque en menor medida que el pescado», advierten desde EKE.
Según las previsiones de las asociaciones de consumidores, donde no habrá grandes picos será en el precio de los juguetes. «Ya de por sí son muy caros, así que seguirán igual», adelanta Ariño, quien recuerda que «los modelos que más salen en la publicidad siempre son los que tienen un precio mayor». A pesar de todo, y para no llevarse sustos, la organización recuerda que los jugueteros aprovechan estas fechas para sacar sus últimos modelos al mercado, «y esos siempre son algo más caros porque mejoran las anteriores versiones del producto». A falta de concretar el tamaño del agujero que las familias harán al bolsillo durante la campaña navideña, la agrupación de consumidores vascos augura que «en cada hogar se gastará un 7% más que las anteriores Navidades».









