
Pero una fuerte marejada impidió que se sumergieran en el agua. Tan sólo pudieron nadar durante un cuarto de hora a la orilla del muelle de San Guillén. «Es el peor día del año, las olas vienen muy fuertes y te tiran con facilidad», explicó Pedro Romero, nada más salir a la superficie.
Los organizadores del evento se vieron obligados así a cambiar sus planes. Pero en cuestión de minutos, improvisaron una nueva prueba. Con los buceadores todavía en el agua, lanzaron otro ciervo, también de peluche, desde el paseo marítimo para que fuera 'salvado' lo antes posible. El santurtziarra Jesús Piñero fue el más rápido en atraparle. «Ha caído cerca de mí y lo he podido coger enseguida», se congratuló. Se llevó de premio una linterna subacuática y una mochila.










