
El trágico accidente laboral se produjo hacia las once y cuarto de la mañana. A esa hora, Romero descendió de una máquina retroexcavadora y se introdujo en la oquedad por causas no aclaradas, dijeron fuentes sindicales. Instantes después, una de las paredes laterales de la zanja-de dos metros y medio de profundidad- se desplomó debido a un corrimiento de tierra y sepultó parcialmente al operario, que quedó de pie, con el cuerpo cubierto hasta la altura del cuello.
Jesús Romero, que se encontraba solo en ese momento, consiguió dar «algún grito de auxilio», que alertó a sus compañeros y a un trabajador de una empresa situada en las cercanías. «Al escucharle, me he acercado y he visto a un hombre casi hundido entre tierra y piedras, que ya estaba siendo atendido por otros operarios», apuntó este último. El propietario de Excavaciones Sierra negó, sin embargo, que la víctima gritara antes de fallecer.
Le apodaban 'el abuelo'
Los otros cuatro empleados de Excavaciones Sierra que se hallaban en la zona trataron de ayudar a Jesús, al que apodaban cariñosamente 'el abuelo', pero no pudieron salvarle ya que falleció «prácticamente en el acto», tal y como confirmarían después los sanitarios desplazados al lugar.
Bomberos de Miranda y Vitoria lograron extraer su cadáver, que fue trasladado pasadas las 13.30 horas al Servicio de Patología Forense de Vitoria, donde se le practicará la autopsia.
A falta del resultado de esa prueba médica, el Instituto Vasco de Higiene y Salud Laboral, Osalan, que ha abierto una investigación, considera que Romero pudo morir «por aplastamiento y asfixia».
El fallecido, casado y padre de cuatro hijos, era uno de los empleados más veteranos de Excavaciones Sierra. La empresa había sido contratada por la firma Promociones Antepardo para realizar obras en ese polígono industrial. La zanja albergará diversas canalizaciones eléctricas para unas naves que se están edificando.
CC OO lamentó la muerte de Romero. «No es de recibo que un hombre de 63 años suba a un andamio o baje a una zanja. Los trabajadores de la construcción deben jubilarse a los 60», decía ayer Juan Luis España, responsable de la Federación alavesa de Construcción de ese sindicato. Once operarios han muerto en accidentes laborales este año en Álava, cinco más que en 2006.





