Gutiérrez-Crespo recuerda, en este sentido, que la Unesco recomienda que el aprendizaje se efectúe en la lengua materna «con el fin de lograr el mayor rendimiento». «De hecho, este es uno de los factores que incide en un menor fracaso escolar», añade el presidente de Apside. En su opinión, apostar por la enseñanza íntegramente en euskera pero medir el rendimiento en castellano es una «contradicción». «Corremos el riesgo de que al final no se domine ninguna de las dos lenguas», opina.
Por su parte, a Eva Cerezo, miembro de la asociación socioeducativa Gugaz Aurrera, no le extraña que la prueba se haya hecho en castellano para elevar el nivel de los resultados. Cerezo, que trabaja en programas de apoyo a alumnos con dificultades de aprendizaje, está acostumbrada a encontrarse con «escolares de modelo B o D que no tienen ni idea de euskera y se expresan mucho mejor en castellano». «Llega hasta el punto de que cuando nos dirigimos a ellos en euskera nos contestan en castellano».
La experta considera que lograr el nivel de bilingüismo que pretenden las autoridades educativas es una «idea maravillosa» pero muy difícil de realizar cuando el alumno «interactúa en familia y su entorno en castellano, cuando ni su ama ni su aita saben euskera». «De alguna manera, se ha intentado euskaldunizar todo muy rápido. Es sorprendente, por ejemplo, que a alumnos inmigrantes que tienen muchas dificultades para hablar en castellano se les integre en el modelo D», apunta. ¿La solución? «Dar un tiempo a que la sociedad se vaya acostumbrando al euskera». De hecho, Cerezo augura en breve «un giro radical» a favor de la mayor utilización de la lengua vasca en actuales entornos castellanoparlantes. «Muchos aitas están aprendiendo euskera en la escuela de padres. Pero todavía estamos en un momento complicado».
Carme Alcoverro, profesora y directora de la revista 'Escola Catalana', no cree que la decisión de las autoridades educativas vascas suponga una manipulación de los resultados del Informe PISA. «No me parece mal. Aunque los alumnos estén escolarizados en euskera, el peso de esta lengua en su día a día es mínimo y siempre se expresarán mejor en castellano». La experta considera un dato positivo que los resultados en castellano de los alumnos escolarizados en euskera «no son peores» que los conseguidos en otros lugares del Estado.






