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Economía

MANUEL CONTHE, EX PRESIDENTE DE LA COMISIÓN NACIONAL DEL MERCADO DE VALORES
«El ostracismo es el precio que tengo que pagar por haber sido independiente»
Cree que la institución que presidía «metió la pata hasta el corvejón» en la gestión de la OPA sobre Endesa
09.12.07 -

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«El ostracismo es el precio que tengo que pagar por haber sido independiente»
Su último libro habla más de psicología que de economía. / J. R. LADRA
Es de esos tipos cada vez más difíciles de encontrar en el mundo de la política: dice siempre lo que piensa, aunque a veces pueda parecer que no piensa lo que dice. Tiene una mente privilegiada, excepcionalmente brillante. Su discurso siempre está trufado de referencias a textos de otros. En dos horas de conversación, uno llega a la conclusión de que Manuel Conthe alberga en su cabeza toda la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos -más de 17 millones de volúmenes- y que tiene una cita para cada tema. Él se defiende de esa imagen de 'ratón de biblioteca' para asegurar que tan sólo usa un pequeño truco. «No tengo una cita para cada cosa -apunta-, lo que sucede es que sólo hablo de aquello de lo que tengo una cita».

Acaba de escribir un libro que en un primer vistazo resulta desconcertante. Uno se acerca a las páginas de un texto escrito por el polémico ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la institución guardiana de las esencias y la pureza del mercado bursátil español, esperando encontrar una reflexión sobre la economía, el mercado financiero y otras lindezas de este estilo. Y, ni por asomo. 'La paradoja del bronce', que así se titula el libro, es un ensayo de psicología que analiza el comportamiento humano en situaciones diversas. Su título está tomado de un estudio que realizó la economista norteamericana Victoria Medvec durante las Olimpiadas de Barcelona, en 1992. Filmó en video todas las entregas de medallas a los ganadores y, ¿oh sorpresa!: los terceros en el podium eran, en gran parte de los casos, los que demostraban mayor grado de satisfacción.

-Trasladada la paradoja del bronce a la CNMV, ¿hay que concluir que el vicepresidente era más feliz que el presidente?

-No, en ese caso no. Carlos Arenillas era muy infeliz porque sólo soñaba con llegar a presidente y... así no hay quien sea feliz. La paradoja del bronce revela que son más felices aquellos que consiguen algo sin haberse planteado grandes metas.

-Entonces, ¿esa es la clave para buscar la felicidad?

-Sí, yo me he asentado en el estoicismo para ser feliz. También probablemente es la clave para ser independiente. Hay que tener deseos y aspiraciones muy limitados.

-Durante su mandato al frente de la CNMV fue usted una persona polémica. No sólo en el final, ante la OPA de Endesa, también durante la gestación del código de buen gobierno de las empresas.

-Sí, pero porque existe un fenómeno muy curioso. Cuando haces una propuesta sobre cualquier cosa, aquellos a los que no les gusta, si son una minoría pero son poderosos, actúan rápido, invaden los medios de comunicación con críticas y opiniones contrarias. Hasta el punto de que llega a parecer que todo el mundo piensa igual que ellos, y no es verdad. Además, quienes te apoyan tienen miedo a expresarlo. Les parece que se van a quedar solos y que eso, en esta sociedad, no está bien visto.

-¿Le ha costado caro ese carácter independiente?

-Bueno, digamos que no ha sido gratuito. El ostracismo es el precio que he tenido que pagar por ser independiente. Pero no me importa, estoy preparado para ello. Ya le he dicho que me he apuntado al estoicismo.

-¿En su dimisión, quiso jugar el papel del héroe que se enfrenta a todo un Gobierno por defender lo que cree justo?

-¿Héroe?, no. Lo mío era fácil. Héroes de verdad son los que, por ejemplo, mantienen un discurso no nacionalista en el País Vasco, muchos periodistas que se juegan la vida allí por seguir haciendo las cosas como creen que hay que hacerlas. El que expresa sus ideas y se juega con ello su integridad física, ese es un héroe. Yo nunca corrí ese peligro.

Los socialistas

-¿Se sintió maltratado por el PSOE?

-Sólo sorprendido. Que el presidente de la Comisión de Economía del Congreso no quisiera recibirme fue una sorpresa. No había estimado esa variable.

-Pero no pudo ocultar su dolor al verse abandonado por Pedro Solbes.

-Pedro ha sido un magnífico ministro de Hacienda y no estaría mal que en la próxima legislatura llegase por fin a ser vicepresidente para Asuntos Económicos.

-¿Perdone? Lo ha sido durante toda la legislatura...

-Ya, pero de mentirijillas.

-Parece como si usted no le perdonase la displicencia con la que le dejó a los pies de los caballos.

-No... él hizo su papel. Cada uno tenemos el nuestro. Yo hice el mío, defender aquello que me parecía justo.

-¿Cree que la clase política o los gobernantes manejan con soltura el doble lenguaje? Que defienden en público la independencia necesaria en un organismo como la CNMV para luego, más en privado, tratar de condicionar sus actuaciones.

-Hay algo de eso, pero lo que sucede es que la moneda mala siempre acaba desplazando a la buena. La dinámica política consigue muchas veces que el demagogo desplace al político serio y responsable. Para el votante, además, es extremadamente difícil valorar con exactitud la calidad de unas personas que tiene tan lejos. Aunque pueda parecer que peco de pesimista, lo cierto es que creo que hay un proceso de expulsión de lo bueno. El abandono de la política de Manuel Marín, es un ejemplo. Ustedes tienen uno muy cerca, en el País Vasco. Ahí está lo que le ha pasado a Josu Jon Imaz.

-Volvamos a su paso por la CNMV. Aunque se quedó solo defendiendo que había que adoptar alguna medida contra Enel y Acciona por entorpecer la OPA de E.on, ¿llegó a plantearse en algún momento una resistencia numantina? ¿Aferrarse al sillón y no dimitir?

-Sí, pero sólo para un supuesto. Si me llegan a decir que mi sustituto era Carlos Arenillas, el vicepresidente, entonces me enroco y no dimito. Pero despejada esa duda, yo no podía ser solidario con unas decisiones con las que no estaba de acuerdo y tampoco iba a poder transmitir por más tiempo confianza en la institución. Así que en esas circunstancias lo más lógico es irse. La CNMV había metido la pata hasta el corvejón.

Los aduladores

-Usted defendió con ardor la figura del consejero independiente en las empresas. ¿No le parece que son los más dependientes, porque le deben el puesto no a su inversión sino a quien les ha nombrado y en la mayor parte de las ocasiones ese es el presidente de la compañía?

-No, no estoy de acuerdo con esa tesis. Dame a alguien con reputación y que pueda perderla si pierde su independencia y tendrás un buen consejero. Sí es cierto que es un proceso que tiene que avanzar y que no vale cualquiera. Por ejemplo, es fundamental que la remuneración que recibe un consejero en una empresa no sea más que una parte muy pequeña del total de sus ingresos.

-Pues uno siempre ha tenido la impresión de que los consejos de administración están repletos de aduladores.

-Algunos sí y esos son un peligro. El peor de los peligros.

-También le llovieron críticas por sostener que las sociedades mercantiles deben ser completamente transparentes.

-Es que yo sostengo la tesis de que lo que se puede decir se puede expresar con claridad. Si hay algo de lo que no se puede hablar... mejor ni tocarlo. Es más que probable que esté rozando con algún delito.

-¿Cree que la Administración cometió un error al permitir que Fórum y Afinsa desarrollasen su actividad sin un mayor control?

-Las grandes pirámides financieras han sido un tema apasionante para mí, y le puedo decir que hay que ser bastante inculto en materia económica para no conocer que las operaciones conocidas como 'doble' o 'repo' han escondido históricamente un producto financiero detrás de una aparente operación de compra de una mercancía. En este caso de sellos. Es un poco vergonzoso para España que haya ocurrido algo así. El Banco de España debería haber actuado antes y tenía informes suficientes de la Inspección Tributaria para hacerlo.

-Entonces, usted defiende la responsabilidad del Gobierno en este fraude.

-Vamos a ver, ¿cómo es posible que un Estado te impida comer atún fresco para protegerte del anisakis y, sin embargo, te deje en manos de unos defraudadores? Muy malos tienen que ser los abogados que defienden a los afectados para no demostrar que el Estado cometió una enorme negligencia. Eso no quita para reconocer que el 'caso Fórum y Afinsa' también revela que hubo mucha codicia por parte de un buen número de inversores, que se apuntan a cualquier cosa si la promesa es sustanciosa.

-Si usted fuese ahora asesor de una empresa extranjera, ¿le animaría a invertir en España o le convencería de lo contrario, por el intervencionismo del Gobierno?

-Sin llegar al grado de apertura del Reino Unido, para ser sincero hay que reconocer que España es uno de los países más abiertos de la Unión Europea a la entrada de empresas extranjeras. Somos, por ejemplo, más abiertos que Francia.

-Pero usted ya ha manifestado la idea de que los primeros en presentar una OPA deberían tener algún tipo de ventaja en el proceso.

-Sin duda. Mire, si usted va de caza y es el primero que avista una pieza y está obligado a esperar a que lleguen a su posición el resto de cazadores, y además todos pueden disparar en igualdad de condiciones, pues lo lógico es que usted, la próxima vez, dirá: '¿¿¿Que vaya de caza su madre!!!'. Sí, creo que a quien descubre una pieza en el mercado, hay que darle una ventaja.
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