
Sin embargo, el planteamiento realizado durante los títulos de crédito -mediante una curiosa exposición 'smithsoniana' de la 'fauna' urbana que puebla Nueva York- parece augurar un tratamiento radicalmente diferente mediante la utilización de la sátira y la mordacidad para poner en solfa la sofisticación de la clase alta neoyorquina. Sus múltiples ocupaciones y el abandono total de las obligaciones paternas permiten articular unos estereotipos entre los que encaja bien el personaje de la universitaria de clase media, ocasional niñera vocacional.
Pero la ruptura dura poco, pues pronto todo deriva hacia una comedia con tintes románticos y toques emotivos de muy fácil predicción en su desarrollo, perdiendo la oportunidad de diseccionar con irónico sarcasmo la sociedad que describe. No obstante, la película brinda buenos momentos y se deja ver con simpatía y agrado, destacando la excelente labor de Laura Linney y Paul Giamatti, contenida pero llena de matices la primera, y repulsivamente efectivo el segundo.






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