
El objetivo de esta iniciativa es equilibrar el abultado déficit de la balanza comercial riojana con el gigante asiático. El medio fundamental será la introducción en este país del elemento más emblemático de la comunidad, el vino, un producto que ha dejado de ser considerado por los chinos como una extravagancia.
La oficina riojana estará instalada en la sede de la Cámara de Comercio de España en China y será atendida por una persona nativa y bilingüe, que previsiblemente viajará a la Rioja en febrero para establecer contactos empresariales directos.
La función de esta primera 'embajada empresarial riojana', a la que sucederán otras en Nueva York y Moscú, consistirá en el desarrollo de servicios de investigación e información sobre el mercado chino, la preparación de misiones comerciales y la búsqueda de oportunidades de negocio. Su presupuesto anual de funcionamiento será de 25.000 euros.
La Rioja importó en 2006 productos chinos por valor de 63,2 millones de euros, lo que supone un incremento del 22 por ciento respecto al año anterior. Las principales compras fueron hortalizas y frutas, calzado y manufacturas de fundición, hierro y acero. Estos datos contrastan con las exportaciones riojanas a China que apenas han superado los 2,9 millones de euros de su mejor año, que fue el 2001.





