La infracción circulatoria que puede dar lugar a esta pena de prisión se produjo a las ocho de la mañana. Una patrulla de la guardia urbana se topó con un 'Opel Calibra' que circulaba a gran velocidad por la Gran Vía de Sestao. De inmediato, los agentes encendieron la sirena y dieron el alto al coche por megafonía, pero el conductor respondió con un acelerón. Los guardias, de todos modos, tuvieron tiempo para reconocer al sujeto como uno de los integrantes del archivo policial por anteriores robos y agresiones, además de haber sido arrestado en otras ocasiones por circular sin licencia.
Comenzó entonces una alocada carrera hacia la parte baja de la localidad en la que el coche que huía cometió numerosas infracciones: adelantó en línea continua, circuló en sentido contrario, 'zigzagueó' e incluso estuvo a punto de chocar contra otro vehículo. Finalmente se estrelló con un contenedor de basura. El conductor intentó escapar a pie, pero fue alcanzado unos metros más adelante.
C.S.R. no es el propietario del turismo que, sin embargo, sí pertenece a uno de los tres jóvenes que le acompañaban. Este último explicó en su declaración que, como había bebido en una discoteca, le dejó llevar su coche «porque parecía estar bien». En efecto, el detenido sólo dio 0,23 en la prueba de alcoholemia. La jefatura policial de Sestao matizó que, en cualquier caso, esta cifra supone positivo al carecer el infractor de carné y considerarle conductor novel a efectos legales. Además, el sujeto se negó a hacer el test de drogas.
«Desprecio a la vida»
Los agentes acusaron al joven de un delito de conducción temeraria y con desprecio a la vida de los demás, además de remarcar que rehusó realizar el análisis de consumo de estupefacientes. En concreto, solicitaron que se le aplicasen los artículos 381 y 383 del nuevo Código Penal.
El juicio rápido se celebró ayer pero, al no aceptar la petición de condena, se celebrará otra vista ordinaria el día 19. Entonces, el juez podría imponerle una condena de prisión de dos a cinco años si considera que hubo desprecio a la vida. De no admitir esa agravante, la pena se reduciría a un máximo de dos años.
En cualquier caso, la Policía local de Sestao puntualizó que al fallo habría que sumar otra sanción de cárcel de seis meses a un año por negarse a la prueba de drogas, «más las multas y la imposibilidad de sacarse el carné durante varios años». De hecho, el detenido ya acumula condenas anteriores que le impedían obtener el permiso antes de 2012.









