
El fuego provocó una «densa humareda azul» que alarmó a los residentes de las inmediaciones del complejo industrial, que ocupa unas 50 hectáreas, junto a un importante nudo de carreteras y vías del tren.
La empresa, filial del grupo Repsol-YPF, activó el plan de emergencias interno nada más detectar el fuego. Así, puso en conocimiento de la central vasca de emergencias Sos Deiak lo sucedido tal como establece el protocolo de seguridad de la compañía, que fabrica productos como colorantes orgánicos, fitosanitarios y biocidas, según de detalló un portavoz de la empresa.
Sin heridos
La magnitud del siniestro, que no produjo heridos, no obligó sin embargo a poner en marcha el plan de emergencias exterior. Por lo que Sos Deiak no tuvo que alertar a los vecinos, según indicó a EL CORREO, Miguel Ángel Redondo, director de Gestión de Recursos. De hecho, el equipo de intervención de la planta logró sofocar el incendio antes de la llegada de los bomberos.
Los especialistas anti-incendios procedentes de Miranda de Ebro, localidad burgalesa situada a 5 kilómetros de la planta, permanecieron eso sí en la fábrica durante algo más de hora y media como medida de precaución ante un eventual rebrote de las llamas.
General Química, que ha abierto una investigación interna para esclarecer las causas del accidente, negó que se hubiese producido una fuga tóxica. «No existió peligro ni para los trabajadores ni para los residentes», detalló Redondo. Vecinos de Lantarón indicaron que durante varios minutos se pudo ver una «densa humareda azul» en la parte posterior de la fábrica, lo que causó «alarma» en el pueblo.
Las primeras hipótesis apuntan a la «rotura de un autoclave», una pieza del reactor, como causa del accidente. Se quemó principalmente «sulfuro de carbono» acumulado en el interior.





