
EL PERSONAJE
EL PERSONAJE
Durante tres años, trabajó de sol a sol en restaurantes, bares de copas y como comercial en una empresa de seguros para conseguir ahorrar la cantidad de dinero necesaria para volar a Estados Unidos. El 17 de mayo de 2004, comenzó su aventura. Aquel día de hace casi cuatro años, 'Kuro' aterrizó en el estado de Kansas con una bicicleta y ochenta kilos de equipaje. «Los necesarios para viajar y vivir», asegura. Para vivir la vida como lo que al fin y al cabo es: un perpetuo viaje, sin destino conocido, que él ha querido forjar a pedales.
Tras recorrer durante meses Estados Unidos, Tsuneaki decidió dar el «paso más difícil» de su viaje: adentrarse en México para continuar su ruta hacia América latina sin hablar una sola palabra de castellano. «Nada más llegar pregunté por un cámping. Tienda de campaña, decía», recuerda el joven aventurero. «Pero nadie me entendía. Un hombre me llevó a un supermercado y tuve que pasar la noche cerca de allí». En México, también le asaltaron, pero aun así éste es uno de los países de los que 'Kuro' guarda un recuerdo «especial». «Es uno de los mejores lugares que he visitado y donde mejor me han tratado», reconoce.
Y Tsuneaki tiene donde elegir. Sólo la lista de países americanos que ha visitado se eleva a diecisiete. Cuba, Jamaica, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Paraguay, Brasil o Argentina, son algunos de ellos. Pero en el 'Nuevo Continente', el viaje de 'Kuro' no había hecho sino comenzar.
En junio de 2006, las puertas de África se abrían para él. En un año y medio, le ha dado tiempo a visitar una veintena de naciones, a pasar «miedo» al cruzarse con una manada de elefantes en Bostwana e, incluso, a que los niños etíopes le apedrearan a su paso por las aldeas del país.
Dos euros al día
Con dos euros al día ha sido capaz de sobrevivir tanto en África como en América. En Europa, en cambio, deberá azuzar su ingenio y su instinto de supervivencia para que los euros no se le evaporen. «La primera noche en Tarifa, pagué 10 euros por dormir en un camping, mucho más de lo que cuesta un hotel en África o en América».
Claro que en Europa, 'Kuro' juega con la ventaja de tener «grandes amigos». En Vitoria, por ejemplo, reside Lorenzo, a quien el joven japonés conoció mientras pedaleaba por África. En su casa se quedará una semana, antes de saltar a Francia para pasar la Navidad junto a otros amigos que se hizo en América. Hasta dentro de un año, no tiene pensado regresar a Japón, donde tiene intención de estudiar español. ¿Para regresar algún día a América? «Quien sabe...».





