En el año de los Juegos Olímpicos y de la Expo sólo tres de cada diez viajeros que montaban en la madrileña estación de Atocha o en la sevillana de Santa Justa eran mujeres. Los hombres copaban el 70% del pasaje y, en su mayoría, tenían entre 25 y 44 años de edad. Un tercio de los desplazamientos se efectuaron ese año por motivos de trabajo y un porcentaje similar, por ocio o vacaciones. La mitad de los clientes eran ejecutivos o cargos intermedios en sus empresas. La clase 'club' -la 'primera', con precios sobre los 130 euros, el doble que el billete más barato- comenzó a gestar su leyenda. Empezaron a denominarla 'el Hola', por elevado número de artistas, políticos, empresarios y otros representantes del papel 'couché' que encontraron en el vagón 'VIP' del AVE una nueva forma de viajar.
En 2006, cerca de 80 millones de viajeros después, el perfil apenas ha variado salvo en su vertiente de sexo. Las mujeres son ya el 44% de los clientes, mientras que se mantiene la preponderancia del tramo de edad entre 25 y 44 años. Ya son más de la mitad, sin embargo, quienes se desplazan por motivos de trabajo -un 60% de los clientes son ejecutivos- y sólo un 15% utiliza el AVE para sus vacaciones. Como dato añadido y no contabilizado en 1992, el 70% de los usuarios tiene estudios universitarios.






