
Los futbolistas convocados por José Ángel Iribar y Mikel Etxarri se enfrentan este sábado en San Mamés (20.30 horas, ETB-1) a Catalunya, un partido cuyos aspectos deportivos han quedado relegados más que nunca a un segundo plano por la polémica que ha generado la decisión federativa de eliminar la denominación 'Euskadi' y suplirla por 'Euskal Herria'. Esta resolución generó un debate en el que terciaron, entre otros, el presidente del PNV, Íñigo Urkullu, quien calificó de «impresentables» las supuestas maniobras de algunos futbolistas para modificar el nombre de la tricolor; y el propio lehendakari Juan José Ibarretxe, que trató de quitar hierro al asunto y pidió un trabajo conjunto en favor de la oficialidad de las selecciones vascas.
Durante la presentación del encuentro, celebrada ayer en el Palacio Euskalduna, Dobaran tomó la palabra antes de los entrenadores y, sin mencionar de forma explícita la polémica por el cambio de nombre pero teniéndola como referencia, dejó claro que debates de esa índole no favorecen para nada la organización de los choques del combinado vasco. «Todo el mundo presiona. Hay presiones desde diferentes ámbitos con las que se ponen en riesgo los partidos e incluso el propio ejercicio de nuestras funciones», dijo el presidente de la Vasca.
Disculpas públicas
El dirigente federativo sugirió que ese clima de tensión supone un escollo importante para buscar contrincantes de nivel y también patrocinadores, por lo que realizó un llamamiento para «encauzar positivamente» la expectación que genera en la sociedad vasca la cita anual de su selección -es previsible que 'La Catedral' registre un lleno absoluto-. «Desde aquí pedimos disculpas por el perjuicio que hayamos podido causar con nuestras decisiones a instituciones, empresas y también a personas. Ése no es nuestro interés», declaró a modo de autocrítica.
Iñaki Dobaran indicó que tanto él como sus colaboradores aceptan los reproches a su gestión y también a su forma de organizar los partidos de la tricolor, pero añadió que existen unos límites. «Pedimos que se dejen de lanzar ataques personales. No es justo. Reivindicamos el derecho a equivocarnos como cualquiera», manifestó. Pero, lejos de echar más leña al fuego, el presidente reconoció que la federación «necesita la ayuda de todos» y, en este contexto, instó a las partes implicadas a cambiar de actitud «para ponernos de acuerdo».
Sólo quedan por limar algunos pequeños detalles de una nueva edición de la fiesta del fútbol vasco. El secretario de la federación, Jon Ander Gamboa, explicó que hoy se celebrará una reunión con los responsables de la Ertzaintza para cerrar el «peliagudo» asunto de la seguridad. Los dirigentes de la Vasca apelaron al «buen comportamiento» de los aficionados para que no se produzca ningún tipo de problema en el transcurso del choque.
Y es que el Athletic, que cede San Mamés y algunos de cuyos empleados trabajan voluntariament en la organización del partido ante Catalunya, disputa el 2 de enero (miércoles) el encuentro de vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey ante el Hércules.









