Lo ajustado de la contienda y el leve margen de ventaja con que se mueve el partido gubernamental hace imprescindible arañar papeletas allí donde los caprichos de la ley D'hont permiten su traducción en escaños. Tanto los dirigentes del PSOE como el propio Gobierno ven prácticamente inalcanzable el ideal de la mayoría absoluta, pero sostienen que es realista hablar de 170 diputados; seis más que en la actual legislatura pero aún a seis de la cifra que le permitiría prescindir de socios parlamentarios. Para lograrlo, escrutan el mapa electoral.
Sin batalla en Toledo
Alicante, Almería, Toledo y Murcia tendrán un diputado más cada una. Son los que pierden Soria, Córdoba, La Coruña y Vizcaya. Pero cada lugar tiene su idiosincrasia. En Toledo, PP y PSOE quedarán tres a tres (uno más para los socialistas que en las elecciones de 2004) y en Soria uno a uno (uno menos para los populares). En estas dos provincias los escaños salen tan caros en número de votos al PP que no habrá batalla. En Alicante, y a pesar de que la Comunidad Valenciana es territorio popular, la cosa estará más reñida. Si se obtuvieran resultados similares a los de hace cuatro años, el nuevo diputado sería para el PSOE y habría empate a seis. Pero con los resultados de las municipales en la mano, el recién obtenido escaño iría para las candidaturas de Mariano Rajoy.
Los socialistas también pelearán por Vizcaya. Conforme a las cifras de las últimas generales, el sillón que pierde esta provincia llevaría sus siglas, pero el PSE subraya que ha crecido mucho en la última legislatura y sus dirigentes confían en que la «tendencia al alza» manifestada en las últimas citas electorales le permita conservar sus plazas. En una situación similar se encuentra La Coruña.
Baile de quince
Al PSOE no le resulta rentable, en cambio, gastar esfuerzos en Murcia. Aunque ha situado a su ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, al frente de la candidatura del partido en esta región, sus cálculos indican que el diputado extra será para el PP (siete frente a tres). Los populares creen que también tienen posibilidades de llevarse el representante que gana Almería. Y ven factible arrebatar uno al PSOE en Cádiz. Esta provincia no altera su población, pero el fallecimiento de Alfonso Perales el pasado año ha dejado a los socialistas sin cabeza y con la solución de emergencia de Alfredo Pérez Rubalcaba.
Al margen de las modificaciones asociadas a las variaciones del censo, hay otra decena de provincias con escaños susceptibles de cambiar de manos. El PP cree que puede ganar uno en Tenerife y perder otro en Las Palmas, aspira a recuperar el escaño que perdió por Teruel en 2004, a subir dos en Madrid, otros dos en Barcelona y uno más en Tarragona. También ve factible hacerse con el que perdió en Gerona, subir uno en León, Burgos y Salamanca, ganar otro en Ciudad Real y recuperar el que perdieron por un puñado de votos en Pontevedra. En total, son una decena y media de escaños en liza.
El PSOE dice que tiene posibilidades de crecer en Galicia, en Canarias y en Castilla La-Mancha, por eso el ex ministro de Defensa y durante años presidente de la Junta castellanomanchega José Bono hará campaña en toda la comunidad autónoma. En Cataluña y en Andalucía juega, en cambio, a mantenerse, aunque los más optimistas aseguran que aún es posible crecer. Madrid y Valencia son sus puntos flacos. Conservar el número de diputados de 2004 sería considerado, en este caso, un éxito.






