Las corporaciones de las tres grandes ciudades vascas se han puesto ya manos a la obra, aunque los frutos de la apuesta no serán visibles de forma inmediata. Las tres han dado forma a sendos planes estratégicos del uso de la bicicleta con horizontes que llegan al año 2015 y que requerirán una importante inyección de fondos públicos para ampliar la red de bidegorris. La apuesta más ambiciosa se producirá en Bilbao, la capital donde la red de carriles exclusivos es más exigua -apenas 13 kilómetros- y donde el uso de la bici es más residual, un testimonial 0,2% de sus 756.000 desplazamientos diarios contabilizados por los últimos estudios del Gobierno vasco. Dos datos que van en consonancia, según el Ejecutivo autónomo, pues la bicicleta «se utiliza más allí donde existen infraestructuras específicas para los ciclistas», garantiza el Departamento de Transportes de la consejera peneuvista Nuria López de Guereñu.
La Corporación de la capital vizcaína pretende multiplicar por seis su oferta actual y extender la red de carriles exclusivos hasta los 73 kilómetros, que tejerán una malla el centro de la ciudad y la conectarán con los barrios. «Será necesaria una inversión de 10 millones de euros», ha certificado el Ayuntamiento, a los que hay que sumar otros 2,7 millones correspondientes a los casi 7 kilómetros ya en ejecución y que están vinculados, en algunos casos, a las nuevas urbanizaciones de la capital. Con ello, Bilbao tratará de poner remedio a los aspectos criticados de forma habitual por los colectivos de ciclistas urbanos, que consideran que la red actual es «escasa, poco útil y mal conectada». El plan innovará con diferentes tipos de carriles protegidos, desde el habitual bidegorri hasta sendas ciclables, carriles bus-bici y aceras compartidas. Coches, ciclistas y peatones deberán aprender a convivir.
Vitoria, por su parte, parte con la ventaja de ser la ciudad vasca con un mayor uso de la bicicleta en los desplazamientos habituales -un 3,1% del total de movimientos internos-, que debe en parte a su estrategia de creación de bidegorris estrenada en 1982 -que suman ya 32 kilómetros en la actualidad- y a su privilegiada orografía, completamente llana a excepción de la colina donde se asienta el Casco Viejo. En comparación con Bilbao, Vitoria gana por la mano. Los desplazamientos en bicicleta son más de 21.000 diarios, diez veces más que en la capital vizcaína.
La principal población alavesa ha puesto en manos de una empresa catalana la redacción de un plan de movilidad sostenible que pretende, entre otras medidas 'anti-coche', multiplicar la red de carriles bici hasta los 83 kilómetros. «Ahora es una trama inconexa, lo que hace que muchos ciudadanos se retraigan por la inseguridad de algunos de los tramos», reconoce el experto Salvador Rueda, de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, encargada del estudio. El coste de esta operación está sin cuantificar.
Plan de Vías Ciclistas
En San Sebastián, 12.000 desplazamientos diarios se realizan sobre dos ruedas, una cifra que ha empujado al Consistorio de Odón Elorza a poner toda la carne en el asador con un plan para 30 nuevos kilómetros de carriles bici que requerirá una inversión superior a los 8 millones de euros. No serán sólo recorridos dentro de la trama urbana. Se pretende conectar San Sebastián con poblaciones cercanas como Pasaia, Astigarraga y Lasarte-Oria.
La apuesta de los grandes municipios vascos puede tener un aliado desde 2008, después de que los socialistas arrancaran al Gobierno vasco un compromiso para empezar a cofinanciar de forma pionera la creación de nuevos bidegorris y la mejora de los actuales. El Departamento de Transportes aún no ha cuantificado la partida económica que destinará a firmar convenios con los ayuntamientos que tengan proyectos en la recámara. «Es una evidencia que el uso del coche crece en Euskadi y no vale con quejarnos luego de los atascos y la contaminación que generan especialmente en los núcleos más poblados. Hay que tomar medidas y ésta es una buena forma de colaborar con los ayuntamientos en la promoción de la bicicleta», explicó el parlamentario socialista Óscar Rodríguez, autor de la iniciativa a la que se sumó después el tripartito y que el PP votó también a favor.
El Gobierno vasco también tiene planes propios para impulsar el uso de las dos ruedas. Apuesta por la «intermodalidad» -ya ha comenzado a facilitar el uso combinado del tren y la bicicleta en los desplazamientos interurbanos donde está presente Euskotren- y tiene en cartera la elaboración del Plan de Vías Ciclistas de Euskadi, un documento que podría ver la luz en 2008 y que abundará en este aspecto.






