Algo así debieron de pensar los usuarios del metro y los vecinos de Algorta la noche del 30 de julio de 2006, larga noche se sábado en domingo, porque el lunes era fiesta. La batalla enfrentó durante varias horas a un grupo de jóvenes vándalos que se enfrentaron entre sí y con tres de los cuerpos que forman nuestro aparato de seguridad plural y diverso: vigilantes del metro, Policía municipal y Ertzaintza.
Los daños se evaluaron en 100.000 euros y se calculó que se vieron afectados 450.000 usuarios. El metro anunció que reclamaría un escote a los jóvenes airados que participaron en el destrozo. Claro que el tiempo suaviza las aristas a casi todo. Metro y los padres de los menores han llegado a un acuerdo para que estos satisfagan una indemnización cuya cuantía se ignora, y dos fines de semana durante los que harán en favor de la empresa trabajos auxiliares. Está bien que así sea hasta conocer la multa y la naturaleza del trabajo. Sería proporcional una tarea que les hiciera desear vivement lundi! No sería justo que los padres, especialmente si son de economías modestas, tengan que pagar todo el destrozo de sus hijos, pero tampoco sería útil una multa tan simbólica que no les ayudase a reforzar los argumentos pedagógicos.










