
DATOS DE INTERÉS
Una veintena de paneles, repartidos en cinco secciones, rodean a la atracción más menuda del centro: un árbol parlante que de manera divertida explica a los más pequeños la historia del roble además de impulsar y difundir valores ecológicos. El visitante puede descubrir los secretos de la fotosíntesis, contar los anillos del tronco del haya para discernir su edad o percibir cómo el abedul es el árbol con la corteza más blanca. Escondrijos y ventanas permiten ir más allá de los paneles en la sección de los bosques y encontrar piñas, hojarasca y alguna que otra sorpresa peluda. Los bosques pueden verse en las distintas estaciones del año y en una amplia amalgama de variantes.
En el complejo también se invita a conocer el río Ibaizabal y se adoctrina sobre el desarrollo sostenible con consejos para la conservación de ríos y bosques. Además se pueden ver los aperos de cocina hechos de madera, instrumentos de todos los países, plantas medicinales, champús, escobas, cerveza, especias, carbón, botas de caucho, aceite de linaza o figuras de artesanía y soportes para la pintura.
Talleres y exposiciones
A continuación, ya conocedores de los diversos ecosistemas, se procede a la visita del parque botánico, encajonado en la cuenca del Ibaizabal y a la sombra del Aramotz y Belatxikieta. En las nueve hectáreas del parque, inaugurado hace tres años, se distribuyen cerca de 80 especies arbóreas y arbustos, representativas de diez ecosistemas registrados en la comunidad autónoma. Un paseo entre robles, fresnos, encinas, abedules, hayas, cerezos y alisos invita a recorrer las campas sobre las que comienza a consolidarse esa decena de espacios naturales vascos separados por decenas de kilómetros, unidas aquí en forma de vergel botánico.
En el jardín hay también un estanque con una veintena de patos y una garza que han convertido este rincón en su hogar. Los alisos marcan el recorrido del río Ibaizabal y se dispersan entre fresnos, chopos, algún que otro centenario plátano y avellanos hasta desembocar en una pequeña laguna. El centro de interpretación se propone mejoras que darán dinamismo al parque y fomentarán la participación, como la creación de un herbario con hojas secas, exposiciones permanentes y periódicas sobre setas, viveros o flores y talleres de jardinería, poda y semilleros. Ese afán por mejorar el servicio se extiende al parque botánico, en el que se plantea la incorporación de fauna autóctona y la instalación de nidos.









