
Se trata de una cifra «llamativa», según apuntó Carlos Alonso en su última visita al municipio jarrero, y suficientemente amplia como para plantearse, tal y como ha sugerido el Ayuntamiento al director gerente del Irvi, la posibilidad de asumir una nueva promoción de viviendas de régimen especial de obtener, tal y como ofertó el alcalde de la ciudad, Patricio Capellán, una parcela de terreno para la construcción de nuevos bloques.
De ser así, una opción que el propio Alonso presentó como probable, el proyecto del instituto se ajustaría al perfil de los peticionarios que resulta tan relevante como el propio número de interesados en optar a una nueva promoción. De las 567 solicitudes registradas a fecha de ayer, 391 corresponden a jóvenes (personas que aún no han cumplido los 36 años de edad). Este segmento poblacional, el que mayores problemas está encontrando para acceder a una vivienda en propiedad por el espectacular incremento que ha experimentado durante los últimos años la oferta del mercado libre, copa el 68,9% de las peticiones formuladas.
Curiosamente, en el otro lado se sitúan las familias numerosas (integradas por un mínimo de tres hijos). Sólo se han computado 17 casos. En el caso de las personas con movilidad reducida, apenas se han recibido 3 instancias.
Se trata de un espectro amplio y numeroso que espera, en todo caso, al inicio de las obras que contemplan la construcción de 84 nuevas viviendas junto a las 96 ya edificadas en la Calle Fernández Ollero. Y sobre todo al sorteo de las mismas, previsto inicialmente para la próxima primavera, una vez se firme el acta de replanteo a lo largo del presente mes de marzo, según informó Carlos Alonso en su última comparecencia ante los medios locales.
Ésta será, en concreto, la tercera actuación del Instituto Riojano de la Vivienda en la capital riojalteña. Las dos anteriores sirvieron para adjudicar 90 viviendas de protección en el entorno de El Silo y 96 más en el nuevo sector de El Mazo.
Actuaciones previas
Aunque la estadística incluye otras promociones desarrolladas directamente por el Gobierno autonómico antes de la creación de esta promotora pública. Una de ellas se ejecutó frente al Instituto Marqués de la Ensenada en la década de los ochenta. Y otra sirvió para trasladar a los vecinos de la antigua barriada Gonzalo de Berceo junto al Silo, permitiendo la demolición de una promoción levantada a finales de los años setenta en la ladera del Cerro de Santa Lucía y que se convirtió, durante años, en un calvario para sus propietarios.





