Petronor también ha acaparado buena parte de las inversiones de la compañía para los próximos años. Como es conocido, la petrolera se comprometió en 2005 a destinar a la refinería de Muskiz más de 1.000 millones de euros dentro de un amplio programa de modernización en el que destaca la puesta en marcha de una planta de coque con un coste de 750 millones de euros. Inicialmente se estimaron 600 millones, pero el retraso acumulado en la concesión de los permisos administrativos ha encarecido el proyecto. De hecho, todavía no ha recibido el estudio de impacto medioambiental, responsabilidad del ministerio de ese ramo. El presidente del grupo, Antonio Brufau, no ocultó su malestar por esta demora en una reciente visita a Bilbao en la que pidió más agilidad a la Administración.
Precio de los materiales
Repsol ya anunció hace más de dos años que Cartagena y Bilbao iban a concentrar buena parte -hasta el 70%- de sus inversiones en el ámbito del refino. Lo que ocurre es que, en el proyecto murciano, el presupuesto contemplado en un principio se ha revisado al alza en más del 50% hasta llegar a esa cifra de 3.200 millones. Según explicó ayer el director general de 'downstream' de la petrolera, Pedro Fernández Frial, en una visita a Escombreras, este fuerte incremento se debe, en gran medida, a «la subida de los precios de los materiales que se utilizarán en la ampliación».
De acuerdo con las previsiones, las nuevas instalaciones de Cartagena entrarán en funcionamiento en 2011. Entonces su capacidad de producción alcanzará los 220.000 barriles por día frente a los 100.000 de ahora. La refinería podrá así procesar cerca de 11 millones de toneladas de crudo al año, una cifra que se aproxima a los 10,4 millones producidos por Petronor el año pasado. Ambas plantas serán las más potentes de las cinco que tiene Repsol en España y sólo les superará la de Cepsa en Algeciras, con 240.000 barriles al día.
Al igual que la reforma de Petronor, la de Cartagena estará orientada a aumentar de forma notable la generación de destilados medios, fundamentalmente gasóleos. Con esta política, la compañía busca paliar el déficit que sufre España de estos productos, ya que tiene que importar el 20% de lo que consume de terceros países. También contempla la instalación de una planta de biodiésel y la creación de un segundo oleoducto entre Cartagena y Puertollano.
El proyecto dará empleo a más de 6.000 personas durante la construcción y generará cerca de 700 puestos de trabajo una vez entre en operación. Además, hay que sumar el empleo inducido en las empresas de proveedores y suministradores, que podría llegar a 1.500 personas más. En total, una cifra equivalente al 18% de la 'mano de obra' industrial de la comarca.
Lo que Repsol destinará a Cartagena supera con creces los 2.600 millones de euros que ingresó con la venta de un 25% de su filial YPF al empresario argentino Enrique Eskenazi. La compañía tiene previsto colocar en el futuro otro 20% en Bolsa, dentro de su plan de desinversiones.






