
El Gabinete Lazcoz ya lanzó un ultimátum al propietario del surtidor hace cuatro meses para que vaciara el solar, situado junto al hotel General Álava, en la esquina de la Avenida de Gasteiz con la calle Chile. Para ello, le concedió diez días. O lo hacía en ese plazo de tiempo, o de lo contrario emprendería acciones legales.
Los socialistas realizaron la advertencia al constatar que el dueño de la estación «no cumplió el compromiso» fijado en el convenio suscrito con el Consistorio, por el cual el empresario debía ocuparse de retirar por completo el servicio. Si bien, según el texto firmado, tenía hasta el 15 de junio para hacerlo, en septiembre tan sólo había desmontado la marquesina.
Luego, a descontaminar
Pese a todo, el propietario no movió ficha entonces y el Ayuntamiento, por su parte, dejó pasar el tiempo. Ahora, cuando se cumplen ocho meses del cierre de la estación, parece que el proceso se reactiva. Eso sí, la desaparición de cualquier resquicio de la actividad que acogió ese solar durante casi medio siglo llevará su tiempo. Y es que una vez que el empresario vacíe por fin la zona, el Ayuntamiento deberá proceder a descontaminar el subsuelo. Esos trabajos costarán a las arcas municipales más de 46.000 euros, según el convenio de traslado que firmó en su día el Consistorio para llevar los surtidores a las traseras de la fábrica Mercedes.
Con respeto a la utilidad que se le dará en el futuro a esa esquina, el Gabinete Lazcoz no cuenta por ahora con ningún proyecto. El anterior equipo de gobierno, del PP, planteó en su momento convertirlo en un nuevo espacio público de más de trescientos metros cuadrados con bancos, farolas y zonas verdes.





