'Areitio 86', denominada así por el año de su fundación, trata básicamente de ayudar, animar y acompañar a las personas alcohólicas que desean dejar de serlo.
Para ello, realizan reuniones periódicas en las que se apoyan en su determinación. Las reuniones habituales (cerradas), se llevan a cabo los martes y viernes, a partir de las 18.30 horas, en el edificio Teresa Murga. El mismo lugar se utiliza para las reuniones abiertas, del segundo miércoles de mes, a las que pueden acercarse las personas interesadas en participar en ellas. Para acudir a la asociación también es posible dirigirse al apartado 178 de Ermua.
Los miembros son muy variados. No se puede establecer un perfil, pero tienen algo en común: son miembros de la asociación y se ayudan mutuamente.
Hay hombres y mujeres de todas las edades, incluso deportistas, y aunque tienen vidas, problemas y alegrías diferentes, todos persiguen el mismo objetivo: dejar de beber.
En su encuentros cerrados, estas personas plantean abiertamente sus problemas o, simplemente, charlan con los que son ya sus amigos, tomando café.
Alguien que lleva ya muchos años acudiendo a estas citas, afirma rotundamente que «el participar en las reuniones nos ha cambiado la vida», admite.
«Nosotros no obligamos a nadie a que acuda a todas las reuniones. Aquí hay entera libertad para venir o no cuando se desea. Tampoco vamos captando gente. Debe ser uno mismo o alguien cercano quien debe darse cuenta de que tiene un problema con la bebida y, si quiere ayuda, aquí le podemos informar. Es uno mismo quien debe querer dejar el alcohol», insisten desde la asociación.
«Ser consciente»
De hecho, este último es el requisito indispensable para acudir a Alcohólicos Anónimos. «Es necesario ser consciente de ello. Hay mucha gente que no sabe que es alcohólica, se pone excusas como los nervios y el trabajo. Generalmente, el último en enterarse de su problema es el afectado», manifiestan todos los miembros de 'Areitio 86' al unísono. Ellos lo comprenden porque antes han pasado por ahí.





