
-Eso lo determinará el partido.
-Todo hace indicar que la decisión está tomada, aunque oficialmente se adoptará el próximo día 17.
-Efectivamente, se anunciará ese día. Yo sólo puedo decir que estoy a disposición de mi partido. Hasta el 17, aquí nadie dice nada.
-¿Será su salto definitivo a la política nacional? ¿Seguirá de concejal? ¿Aspira a volver a ser alcalde de Vitoria?
-Yo soy de Vitoria. Ya he conseguido quizá lo máximo que puede lograr un político, ser el alcalde de su ciudad. Tengo 40 años y muchas ganas de hacer cosas, pero no pienso irme de Vitoria. ¿Volver a ser alcalde? Soy joven y no descarto para nada esa posibilidad.
-Insisto. ¿Se irá a Madrid si sale elegido? ¿Abandonará el Ayuntamiento o tratará de compaginar ambas responsabilidades?
-Lo veríamos si soy candidato y si salgo elegido. En cualquier caso, insisto, no me voy a ir a vivir a Madrid.
-En el caso de que finalmente deje la Corporación, el nuevo portavoz será, supongo, su 'mano derecha', Javier Maroto.
-Entrar ahí sería ya política ficción.
-Repasemos la situación política. ¿Piensa que las dificultades económicas van a ayudar a Rajoy a desbancar a Zapatero?
-Tenemos que pensar en la magnitud de la herencia que vamos a recibir. Hay síntomas claros y preocupantes de que nos encaminamos a una crisis, aunque el Gobierno se haya puesto la venda. Una crisis no es buena para nadie y sí perjudicial para todos, pero el Ejecutivo lo ha hecho muy mal. Estoy convencido de que la situación va a cambiar.
-¿Y en Euskadi? Urkullu ha recogido el testigo de Imaz, Gerenabarrena sigue en Álava e Ibarre-txe mantiene su intención de celebrar su consulta. ¿Sigue viendo con pesimismo la evolución del nacionalismo?
-El PNV se llevó hace unos meses un buen batacazo electoral y, sin embargo, se ha hecho con la Diputación de Álava. Y ahí está, blindado por el PSE, que apuntala a los nacionalistas. Parece que no les interesa su naufragio. ¿Cómo van a hacer autocrítica y evolucionar si les ayudan a seguir como si nada hubiera pasado, consolidando a los sectores más radicales? No entiendo cuál es la estrategia de los socialistas, más allá de aprovecharse a corto plazo de los cinco votos del PNV en Madrid. Los cinco, eso sí, que permitieron a Zapatero sacar adelante sus presupuestos.





