Ahora, a punto de sumergirse en el periodo de 'priorización' de actuaciones para los próximos años, que se lleva a cabo en los consejos de distrito, sabe que le esperan semanas duras y muchas reuniones con técnicos municipales. ¿Preparado para el combate? «Nuestra relación es buena, no es de guerra, pero han de entender que siempre seremos críticos con el poder, de forma constructiva, claro ¿si no, qué nos dejan? ¿No tenemos ni recursos económicos ni poder de ejecución!», resalta Muñoz, quien aclara que la intención de los grupos ciudadanos no es «usurpar» el puesto a los políticos, «que cuentan con un respaldo electoral». Así, invita a las instituciones a «dejarse de temores infundados» y a aprovechar las ideas de los ciudadanos, que son «un tesoro».
En este sentido, Muñoz cree que su colaboración es «fundamental, pues los vecinos saben mejor que nadie qué necesita su barrio ¿y hay tantas realidades distintas en Bilbao». Según explica, el desarrollo de la ciudad no ha sido equilibrado, ya que se ha notado «más en el centro que en el extrarradio». Los barrios altos crecieron en los años 50 y 60 sin control y con pocos servicios. «Y esa herencia persiste -advierte-. Por eso siempre pedimos que no se asignen los mismos recursos a cada distrito: sus carencias no son comparables».









