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CAMPAÑA SOCIAL EN LOS GARBIGUNES
Vivan los juguetes
Numerosas familias entregan sus regalos en desuso en los ocho puntos de reciclaje de Vizcaya para que niños sin recursos puedan jugar como el resto
13.01.08 -

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Vivan los juguetes
Después de la tradicional visita del Olentzero y de los Reyes Magos, con los deseados regalos y esos obsequios que no se incluyeron en su día en la carta, a los padres se les presenta el mismo interrogante: «¿Qué hacemos con tanto trasto?». Para dar una salida provechosa al excedente que se almacena en casa, la Diputación puso en marcha ayer un novedoso servicio de recogida de juguetes. La mecánica es muy sencilla. Los artículos usados, que en ocasiones presentan defectos derivados de su utilización, serán recuperados por personas con dificultades para acceder al mercado laboral. Una vez vuelvan a la vida, se pondrán a la venta en puntos no convencionales, pasando con ello a cubrir las necesidades de diferentes proyectos sociales. De esta forma, por ejemplo, familias con rentas bajas podrán adquirirlos a un precio más asequible.

Numerosos vizcaínos se acercaron en el primer día de campaña a los ocho 'garbigunes' al uso para entregar aquellos juguetes antiguos que a partir de ahora tendrán nuevo dueño. A primera hora de la mañana, los puntos de recogida mostraban tímidamente sus recipientes a medio llenar, pero a lo largo de la mañana fueron cogiendo forma hasta acabar rodeados por sacos repletos de juegos. La variedad fue una de las notas más destacables, si bien fueron los artículos de toda la vida los que coparon las entregas. No faltaron los muñecos tipo 'Madelman', los juegos de mesa, los puzzles, las motos y triciclos. Algunos muy repetidos. La mayoría de ellos, aunque con algo de polvo, se encontraban en buen estado, por lo que pronto podrán pasar a las manos de otros niños más necesitados.

Los juguetes que no reúnan las condiciones necesarias para ser reutilizados serán gestionados por Garbiker, para su posterior tratamiento. «Después de almacenarlos, se separan los juguetes rotos de los que aún sirven para reciclarlos con los demás plásticos», explicó Juan, encargado del 'garbigune' de Basauri. Ya en el contenedor, una bolsa negra de plástico permitía entrever un portaviones y unos muñecos que atraían la atención de los pequeños que acudían al recinto. Más de uno no podía evitar acercarse sigilosamente para tocarlos.

A rebosar

Muchos padres decidieron, al enterarse de la existencia de esta iniciativa ecológica, poner sus casas 'patas arriba' para entregar todo con lo que sus hijos ya no juegan. Y que, en ocasiones, es incluso más que a lo que prestan realmente atención. «He dejado el trastero como nuevo. Al final, entre cumpleaños y Navidad, a los niños se les acumulan un montón de regalos», confesó José Ramón Fernández de Castro, padre de dos pequeños.

El maletero del coche de este vecino de Getxo confirmaba sus palabras. Además de pinturas, barnices y demás productos químicos, el vehículo había transportado hasta el 'garbigune' de la localidad de la margen derecha una gran cantidad de juguetes, entre los que destacaban por su gran tamaño un carrito, una pequeña tabla de surf, una moto y unos esquíes para niños.

A media mañana, en el punto de recogida de Getxo ya no cabía ningún objeto más. El rebosante contenedor se convirtió en un mar de bolsas llenas de recuerdos. Los getxotarras tuvieron incluso que colocar sus artículos en el suelo rodeando así el atestado cubo metálico.

El rítmico y tranquilo ir y venir de los coches que se despojaban de los residuos en sus respectivos contenedores fue interrumpido por un conductor que sin perder un sólo segundo detuvo su vehículo junto a la caseta de los juguetes. Un vecino de Algorta salió del automóvil de manera apresurada con una pelota de baloncesto desinflada en sus manos. «He traído una bicicleta y esta pelota de mis hijos», explicaba José Ramón Vázquez. Este padre confesaba reciclar «papeles y demás artículos contaminantes con asiduidad». Ayer decidió que ya era hora de ampliar miras.

Cuando faltaba poco tiempo para el cierre del 'garbigune', el vecino de Leioa Gorka Lasheras abría el maletero de su automóvil. Por lo pelos. «Todos estos juguetes están nuevos y he traído un montón. Desde un payaso de bolas y varios 'Madelman' hasta juegos de mesa que están impecables», describía. Este padre de dos niños de cuatro y un año reconocía que «viciamos mucho a los niños» con tantos regalos.

En Barakaldo la situación era muy similar. Desde primera hora, varias familias se dejaron llevar por la campaña y evitaron de esta manera que los artículos acabaran inservibles en un vertedero. «En vez de tirarlos se pueden reutilizar. Desde aquí se reciclan y se les da salida a los juguetes para que puedan llegar a otras manos», aclaró Juan, responsable del punto de recogida de Basauri.
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