
MALOS TRATOS
La crónica negra de la violencia machista en este segundo fin de semana del año se teñía de sangre a las 02.30 horas de la madrugada del sábado cuando la Ertzaintza era reclamada desde el hospital Txagorritxu. Los médicos atendían con urgencia a una mujer herida por arma blanca. ¿El agresor?, su marido. A.B.O., de 62 años, le acababa de clavar un cuchillo jamonero en el abdomen en el trascurso de una discusión en el domicilio familiar. El hijo del matrimonio, que también resultó lesionado en una mano al tratar de extraer el arma, fue quien denunció la agresión de su padre, que el domingo ingresó en prisión por orden del juez de guardia.
Apenas dos horas después, José Luis B.N. y su novia llegaban al circuito de motos de Mendiola. A lo pocos minutos, la joven, de 31 años, pedía a su pareja que le llevara de vuelta a casa. Lejos de atender su deseo, el hombre rompió violentamente el móvil de la chica para impedirle que pudiera realizar alguna llamada y a continuación la emprendía a puñetazos con ella. Tras permanecer retenida contra su voluntad durante ocho largas horas, la mujer consiguió zafarse del agresor y pedir auxilio a un coche que circulaba por la zona. Una vez a salvo, la víctima renunció a denunciar al hombre pese a que, al parecer, no era la primera vez que la pegaba en los tres meses que llevaban juntos. A pesar de ello, el juez decidió proteger a la mujer de su agresor -que tiene antecedentes policiales- con una orden de alejamiento que impide al hombre acercarse a menos de 200 metros, así como comunicarse con ella por cualquier medio.
El sábado negro continuó con la denuncia por amenazas y acoso de una chica contra su ex novio, a quien acusó de entrar en su casa, sacar parte de sus pertenencias y tirarlas en el portal en venganza por una discusión el día anterior. Fernando L.T., que fue arrestado por la Policía Local cuando circulaba por la calle Antonio Machado, admitió parcialmente los hechos, por lo que el juez le ha prohibido volver a contactar con la mujer.
Ya por la noche, otro joven de 23 años era detenido en la casa de su madre donde se había refugiado tras herir presuntamente a su esposa, a la que lanzó una bota en la cara. En la denuncia, la mujer, que tuvo que ser atendida en el hospital Txagorritxu, declaró que su marido estaba embriagado.
«La ley es válida»
No había transcurrido ni una hora del domingo, cuando C.A.C. zarandeaba a su novia en un restaurante, en presencia de amigos y familiares, porque ella se negaba a irse con él al término de la cena. Aunque la mujer también se negó a denunciar, el juez decidió dictar una orden de alejamiento porque el acusado tiene antecedentes por hechos similares con otras víctimas.
Por fin, a punto de expirar el fin de semana, una mujer ingresaba en Santiago tras ser brutalmente golpeada por su compañero sentimental. La joven se refugió en un bar de Judimendi para escapar del agresor, con el que convivía. Aterrada, relató a los policías que su pareja había realizado diversos destrozos en el domicilio, según pudieron comprobar más tarde los agentes. El hombre pasó ayer a disposición del juez.
Para la presidenta de la asociación Clara Campoamor en el País Vasco, Blanca Estrella Ruiz, esta proliferación de denuncias pone de relieve dos hechos. «De una parte, que las mujeres maltratadas se atreven ahora a pedir ayuda, algo que antes no hacían por vergüenza. Pero, además, que las víctimas son cada vez más jóvenes».
A su juicio, la ley aprobada hace tres años para proteger a las víctimas de la violencia machista «es válida». Sin embargo, su colectivo solicitará algunas reformas en la próxima legislatura.





