
'Las crónicas de Ono y Hop' recopila historietas publicadas en varios soportes, todos ellos alternativos: la mentada cabecera 'Idiota y diminuto', 'Tos', 'Nosotros Somos los Muertos', 'Sonic Comic', 'Benzina' y el libro colectivo 'Comix 2000'. La ilustración, la pintura, el diseño, el cine y el teatro 'estimulan' la obra de Olivares, seguidor del trabajo gráfico de Mattoti, Sfar, David B, Ware, De Crécy, Mignola Max, Gallardo, Manel Fontdevila, Keko, Santiago Sequeiros y Paco Alcázar son algunos de los autores nacionales en su lista de esenciales. En su caso, compaginar cómic e ilustración es imprescindible para vivir de dibujar. «No salí a vender mis historietas por ahí en su momento, y ahora ya me es más difícil», cuenta. «En estos momentos hay bastantes autores españoles trabajando para Francia o para Estados Unidos. Para vivir de la historieta te tienes que vender fuera. Eso es una realidad. Mis primeros trabajos profesionales fueron ilustraciones, así que realmente nunca he dejado de ejercer una de las disciplinas para realizar la otra. Siempre han seguido caminos paralelos para mí, pero vivo de mi trabajo como ilustrador y los tebeos los hago por que me gustan». En cuanto a su metodología de trabajo, necesita «que haya un proceso muy estructurado. Soy muy ordenado. Cuando hago historieta trabajo en el guión y la planificación simultáneamente. Así se va encajando todo, lo vas trenzando mientras avanzas. El guión cambia las imágenes y la narrativa crece alrededor de las palabras».
Olivares pasa «bastante tiempo decidiendo la narrativa y la composición de la página, que en mi caso nunca es casual, ni una decisión estética, sino narrativa». ¿De dónde toma las ideas para sus viñetas? «De aquí y de allá, pero la verdad es que casi todos mis trabajos tienen un fuerte poso personal», responde. «Claro que no no cuento mi vida, ni mis peripecias. Pero sí que se puede rastrear buena parte de mis obsesiones a través de mis historietas»






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