El parcial de los 10 kilómetros (28:39) era 45 segundos más rápido que el de Berlín, y al paso por el medio maratón (61:27) la diferencia había aumentado a un minuto, de manera que una segunda mitad de carrera al mismo ritmo podía arrojar un espectacular registro inferior a 2h03.
Pero el ritmo infernal marcado por las 'liebres' empezó a pasar factura al africano a partir del kilómetro 35.
En ese punto todavía conservaba 25 segundos de ventaja sobre el parcial de su récord de Berlín, pero, una vez que en el km. 30 se retiró la última 'liebre', Abel Kirui, sus piernas empezaron a acusar el esfuerzo. Antes de llegar al km. 40 su margen de tiempo sobre el récord ya se había esfumado, y con ello el millón de dólares.
Un premio de 250.000 dólares sirvió de consuelo para el ganador, que no pudo batir, sin embargo, su récord mundial número 25. Las circunstancias meteorológicas en el Golfo eran idóneas ayer para correr un maratón, con una temperatura en torno a los 11 grados centígrados a las siete de la mañana, cuando se dio la salida a la carrera, y de 14 en la llegada de los primeros atletas.





