
LAS CLAVES
No era el día y comenzó el partido como quería el Akasvayu. Con el Caja Rioja trabado, fallón, claramente superado. Stevie no estaba y los demás no anotaban, ni dentro ni fuera. Por el contrario, los de Vic disfrutaron del acierto exterior y del rebote ofensivo, por lo que empezaron a marcar diferencias. Al final del primer cuarto, catorce arriba para los de Xavier García. Sin alardes, pero con mucha eficacia.
Los catalanes mantuvieron la ventaja en un segundo parcial desesperante para los locales. Lo intentaron desde dentro y desde fuera, pero el quinteto visitante -cualquiera de ellos- continuó siendo mejor. Con cierta suficiencia, a pesar de la igualdad en estos segundos diez minutos (20-20).
Stevie intentó coger protagonismo, pero no anduvo fino. Sobre todo en defensa, donde el rebote ofensivo se convirtió en un recurso demasiado habitual para los de García -siete capturas por sólo una de los riojanos-. El banquillo del Akasvayu se repartió la anotación y el protagonismo. Riu, Amador, Nualart, Soria, Teruel. Todos hicieron daño.
Sala, muy contrariado, no encontró soluciones. En ataque, al menos, el equipo mantuvo la cara, con canastas mucho más trabajadas que las de los catalanes.
Wells, con dos triples, el último sobre la bocina, capeó un poco el temporal, pero el marcador era menos elocuente que el juego mostrado por ambos.
Porque la defensa y el ataque visitantes no encontraban respuesta en los riojanos, por debajo de su nivel y por debajo del de los catalanes.
Mala noche
No cejaron en su intento, sin embargo. Tras el descanso, quisieron apretar, colocándose a diez. Pero el Akasvayu siguió a lo suyo. Anotando fácil. Y exagerando las diferencias reales. Tocado, Johnson despertó en el tercer parcial. Anotó, pero le faltó la vena que saca en otras ocasiones. Sin ella, el Caja Rioja perdió la referencia y los nervios, impotente ante la que se venía encima. Ni era la noche ni era el rival.
Sin poder dar más de sí, la augurada batalla terminó pronto. Con un marcador más holgado de lo esperado, el basket-control del Akasvayu enfrió los ánimos. Las diferencias no disminuían, sino que aumentaban, siempre por encima de los diez puntos. (39-56, a 1,54 para el final del tercer cuarto).
Sin bajar el ritmo, el Caja Rioja se vio empequeñecido. Lejos de la competitividad que acostumbra, comenzó el último cuarto a un abismo.
Con un colchón tan importante como inesperado (45-62 tras treinta minutos), el Akasvayu se aseguraba su presencia en la Copa, sin temer por las victorias de Almería y Clínicas Rincón.
No bajó el pistón, de todos modos. Salió enchufado tras el último descanso y alcanzó la máxima ventaja -26- en el último minuto-. Los pocos aficionados reunidos en el Palacio no reaccionaron hasta el bocinazo final. Habrá noches mejores.





