
NATURHOUSE 38 - PORTLAND 29
El bloqueo ofensivo -pases alocados, transiciones incorrectas, precipitación en los tiros- de los antonianos en la segunda parte fue decisivo para que la entregada afición de Pradejón viera la victoria de los suyos. Es cierto que el Naturhouse apretó las clavijas en este período y que Gustavo Alonso se desbocó como referente en el pivote -acabó con nueve goles-, pero también es verdad que el Portland se dejó ir.
Malmagro, espectacular durante los primeros treinta minutos, tanto en la dirección como en la finalización, guardó descanso y los navarros, que acudían a la cita sin un central nato, dejaron sus esperanzas de victoria en manos de Vugrinec -soberbio en el lanzamiento, pero irregular y vago en la organización-.
Más alternativas
Así se entiende que el Portland, que fue durante el primer tiempo por delante con una máxima de cinco goles (9-14) fuera perdiendo fuelle a medida que Juancho Pérez desaparecía de la pista para defender (vital en los primeros compases) y que el esloveno Vugrinec liderara, con desacierto, el ataque foral. Hasta entonces, hasta los albores del segundo tiempo, el Naturhouse se había mantenido en el marcador merced a dosis de ingenio individual.
Con un Isaías Guardiola que se gustaba con acciones estratosféricas -goles con fintas, de vaselina, con potencia-, con Fis que sacaba a relucir su brazo de manera esporádica y con un Aguirrezabalaga -concluyó el duelo con ocho tantos- que martilleaba desde su costado la portería antoniana.
Junto a Parra, ambos extremos riojanos resultarían fundamentales para comprender la reacción del Naturhouse. Su velocidad y su finalización, unida a una defensa más cerrada y más consistente provocaron que el Naturhouse fuera ampliando las distancias (22-20, 24-22, 28-23, 30-24, 34-28 y 38-29) sin que el Portland -ofuscado en ataque y sin la intensidad necesaria en defensa- supiera cómo hacer frente a sus carencias.
Justo lo contrario que el bloque de Jota González, que afinó su puntería en los últimos minutos para acabar goleando a un Portland que acusó en exceso la ausencia de sus internacionales presentes en el Europeo de Noruega. La nota positiva fue ver de vuelta a Pérez Marne, que buscó encontrar las sensaciones más allá de lucirse en sus acciones.





