
La sanción de un partido que debe cumplir Íñigo Marín al ver cinco cartulinas amarillas y la más que probable baja del burgalés Rodri, tras resentirse de sus molestias, son dos situaciones que han abierto la puerta de la esperanza a este mirandés que no juega en Anduva, como él mismo recuerda a este diario, desde el último partido de la Liga 2006/07 ante el Salmantino, en plenas fiestas de San Juan del Monte.
Sea como fuere, tanto por las propias lesiones que ha padecido a lo largo de los últimos meses, o por la competencia que existe en un puesto que cuenta con jugadores de la talla de Ateca, Marín y Rodri, quienes han saldado con éxito sus comparecencias en los distintos partidos disputados hasta la fecha, el futbolista local no había gozado de excesivas oportunidades en la presente campaña.
Sólo en el choque de vuelta de la Copa Federación ante el Fundación Logroñés, en la capital riojana, y hace varias jornadas en Palencia, ya en la competición liguera, se tienen noticias de su presencia en las alineaciones del Mirandés.
Ambos enfrentamientos acabaron sin goles en contra para los rojillos, por lo que no es de extrañar que la satisfacción, en este sentido, impere en el seno del jugador.
«Acabé contento tras jugar estos dos partidos, donde no nos crearon muchas ocasiones y las pocas que hubo las pudimos solventar bien», afirma Herrero.
Confianza Haber intervenido con garantías en estos dos compromisos, qué duda cabe, le da cierta confianza y seguridad. «Que el entrenador te tenga en cuenta es importante», resaltaba ayer, antes del último entrenamiento semanal.
«No nos gusta salir por un compañero que se ha lesionado, pero lo que está claro es que, si finalmente el domingo formo parte del once inicial, intentaré hacerlo lo mejor posible». A continuación, quiere hacer hincapié en que «es todo un orgullo» defender la elástica roja en Anduva. Será ocho meses después de haberlo hecho en un partido oficial.





