
Bush dio a conocer sus propósitos pocas horas después de que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, insistiera en la necesidad de adoptar medidas contundentes, pero temporales, para evitar que un gasto excesivo agrave el déficit presupuestario del país. El momento es de especial preocupación. Los analistas de varios bancos de inversión han alertado de que la economía creció en el último trimestre de 2007 un 1%, y que en el 2008 puede llegar la recesión.
Bush se hizo ayer eco de la incertidumbre sobre la situación económica y reconoció que existe el riesgo de un cambio de ciclo, es decir, el paso del crecimiento a la recesión.
Inestabilidad
«La continuada inestabilidad en los mercados financieros e inmobiliarios puede causar un daño adicional a la economía en general y poner en peligro el crecimiento y la creación de empleo», admitió el político republicano. En su opinión, la mejor manera de sortear el delicadísimo momento económico es poner en marcha un paquete de medidas lo suficientemente «grande» como para reactivar el crecimiento. De ahí que en su opinión deba estar dotado con al menos 145.000 millones de dólares.
Ese dinero debe llegar directamente a los bolsillos de los consumidores, a través de dos vías: desgravaciones fiscales para los negocios que inviertan y devolución de impuestos para los particulares.
«Si dejamos que los estadounidenses se queden con algo de dinero (de los impuestos), ello hará que aumente el gasto», dijo Bush, que no olvida que el consumo representa las dos terceras partes del PIB estadounidense.
Respecto a los empresarios, el líder norteamericano aseguró que «hay que incentivar que realicen inversiones ahora, lo que les va a alentar a expandir sus actividades y la creación de más empleo».
En el año 2002, cuando Estados Unidos estaba sufriendo todavía los efectos de la recesión de 2001 y de los ataques terroristas, el Gobierno estadounidense aprobó una medida similar, que permitió a cada ciudadano recibir 300 dólares ó 600 si tenía cargas familiares. Según un estudio de Moody's, cada dólar de los impuestos devuelto a los ciudadanos genera a su vez un beneficio de 1,19 dólares.
El peso de la campaña
En su intervención de ayer, Bush aseguró que el paquete que plantea «debe ser temporal y debe ponerse en marcha de manera inmediata» ante la constancia del daño que está haciendo a la economía la crisis inmobiliaria, la restricción del crédito y el alto índice de desempleo.
El presidente aclaró además que, en ningún caso, las medidas deben incluir una subida de los impuestos, de la que son partidarios algunos demócratas.
A lo largo de la campaña electoral, varios aspirantes demócratas a la presidencia han anunciado su intención de incrementar los impuestos de las rentas más altas para financiar medidas sociales, como la extensión universal de la sanidad. Bush advirtió al Congreso de que lanzar mensajes a la población sobre que los impuestos pueden subir, hace que se contenga el gasto y la inversión de las empresas, lo que causa un grave daño a la economía.
En ese contexto, pidió a los legisladores que, llegado el momento, extiendan el plan de recorte fiscal porque, de lo contrario, «los impuestos volverán a subir y ello pondrá en riesgo la creación de empleo y el crecimiento económico». De ahí que concluyera que «es crítico que el Congreso convierta este alivio fiscal es algo permanente».







