
Gracenea es la primera imputada que comparece ante la comisión que investiga las responsabilidades políticas del presunto fraude fiscal, que la Hacienda foral eleva a 8,1 millones de euros. Su jefe en la delegación tributaria de Irún, José María Bravo, presunto cerebro de la trama y en prisión desde el pasado mes de julio, estaba citado a declarar ante la comisión dos horas antes que Gracenea. Finalmente, declinó comparecer.
Aunque la funcionaria de Hacienda había solicitado que su declaración fuera pública, finalmente la comisión decidió mantener su carácter «secreto». Quizá por eso la expectación de los medios a las puertas de la sala de Juntas era máxima. Sin embargo, a su salida, Gracenea, con gesto sonriente, se negó a hacer algún tipo de declaración. «Ha estado absolutamente tranquila y ha colaborado en todo», señalaba posteriormente uno de los miembros de la comisión.
La misma versión
Según fuentes forales, la funcionaria de Hacienda -ahora liberada sindical- mantuvo ayer durante su larga comparecencia la versión que ofreció el pasado 2 de agosto ante la juez del Juzgado de Instrucción número 2 de Irún, Almudena Ovejero. Acompañada por su abogada Elena Garayalde, Gracenea se desvinculó entonces de cualquier actividad ilícita y declaró que nunca llegó a sospechar que se pudieran estar cometiendo irregularidades.
Los miembros de la comisión interrogaron a la imputada sobre las funciones que desempeñó en el departamento foral de Hacienda, la estructura de la oficina de Irún, su capacidad de acceso a información tributaria, y la organización de la supervisión y control del trabajo en esta sucursal. También fue preguntada sobre la «gestión de expedientes que no eran de la competencia de la oficina de Irún y la autorización para su remisión».
Gracenea se mantuvo fiel al guión de su testimonio ante la juez. En su declaración judicial del 2 de agosto, la funcionaria señaló que no había «tramitado» ningún expediente de los investigados, si bien precisó que en varios llegó a introducir algunos datos en el ordenador.







