
Un espacio del que podían hacer uso entre las 19.00 y las 22.00 horas, bajo la responsabilidad de Ana Martínez, integrante del colectivo y quien previamente se había responsabilizado por escrito de lo que allí pudiera pasar.
«Nos han denegado el local sociocultural, alegando que no se puede pernoctar en ningún edificio municipal. No hay precedentes y que no se van a crear en esta ocasión», apuntó.
Cambio éste de última hora que un buen número del centenar de personas que allí se dieron cita desconocían, ya que fueron muchos los que acudieron vestidos con ropa cómoda y con una mochila en la que cabía todo lo necesario para pasar dos días.
Sólo tenían tres horas para debatir, intercambiar posturas y plantear nuevas acciones y nadie quiso desaprovecharlas. Movidos en parte por la contrariedad y por el malestar, varias fueron las personas que optaron por intensificar las movilizaciones y hacerlas más visibles, sobre todo teniendo en cuenta que faltan menos de dos meses para las elecciones generales. La posibilidad de solicitar permiso para encerrarse en la Diputación de Álava o la convocatoria de una manifestación en Vitoria fueron dos de las opciones que se pusieron sobre la mesa.
Mal comienzo
Pero antes de decidir nada, se optó por explicar cómo había transcurrido la primera reunión de la comisión de participación ciudadana. Un encuentro que el edil de la candidatura independiente de Lantarón, Mikel Izquierdo, no dudó en definir como «un desastre», tanto por la falta de organización como por el hecho de que el equipo de Gobierno «le ha dado una estructura en la que hay más integrantes favorables al proyecto»
De los 21 componentes previstos se ha pasado a 30. Situación que llevó al empate la votación en la que se decidía hacer un estudio de impacto sanitario. «El alcalde hizo uso de su voto de calidad y la investigación se va a limitar a Lantarón, no incluirá Miranda», zanjó.





