Este primer análisis se llevará a cabo, de momento, en ocho polideportivos: San Ignacio, Rekalde, Zorroza, Artxanda, Txurdinaga, La Peña, Deusto y Atxuri. El área que dirige Julia Madrazo destinará 6.507 euros a auditar cada uno de los centros seleccionados, lo que se traducirá en una inversión inicial de 52.000 euros. Entre las acciones que se llevarán a cabo se encuentran la de recopilar los datos históricos de consumos energéticos, modos, horarios de funcionamiento y grado de ocupación de cada pabellón, así como la revisión de los equipamientos.
Este apartado engloba diferentes instalaciones, tales como los generadores de calor, el calentador del agua de los vasos de las piscinas, así como los variados sistemas de iluminación. Además, se realizarán mediciones de combustión en todos los generadores, para calcular su rendimiento, y se monitorizarán los consumos eléctricos en baja tensión. «Se trata de conseguir una radiografía completa de todo el gasto para a posteriori poder actuar», apuntó Madrazo. Está previsto que CADEM recopile toda la información en un plazo aproximado de un mes.
Paneles solares
Una vez recabados los datos, el siguiente paso será la búsqueda de alternativas que permitan reducir el consumo energético de cada polideportivo. En los 16 pabellones y campos de fútbol municipales que existen en la actualidad en la villa se consumen alrededor de seis millones de kilovatios a la hora de energía eléctrica y doce millones de gas natural. Para disminuir este gasto, «se tomarán todas las medidas oportunas y se estudiará la implantación de un sistema de cogeneración termoeléctrica o una instalación solar térmica», expresó el concejal de Deportes y presidente de Bilbao Kirolak, Jon Sustatxa. Siempre y cuando la operación sea «técnicamente viable y económicamente rentable», apuntaron.
Entre las posibilidades que se barajan destaca la de colocar paneles fotovoltaicos que puedan utilizarse para calentar el agua de la piscina o las zonas sanitarias. El área de Urbanismo y Medio Ambiente reservará una partida de 300.000 euros para implantar las medidas de eficiencia que se propongan en el estudio. Se espera que el texto esté terminado para el verano.











