
Ése es justo el mismo porcentaje en que se han incrementado las denuncias por infracciones de tráfico (103.997, frente a las 88.151 de 2006), según los datos presentados ayer en rueda de prensa por el concejal de Seguridad Ciudadana de Bilbao, Eduardo Maiz, y el director del área y jefe de la Policía Municipal, Manu Zarragoitia.
Los nuevos medios técnicos van sustituyendo a la mano del hombre a la hora de poner multas. El método tradicional, «el del papel y el boli», con que el agente municipal sacaba los colores a los conductores incívicos -el 64% de las multas, 65.935, aún son manuales-, cede paso al último grito de las tecnologías, el 36%. Los agentes de la Unidad de Tráfico impusieron 17.935 sanciones con las PDA, agendas electrónicas que, según el concejal Maiz, «reducen a cero los errores». Estos aparatos eliminan engorrosos trámites que antes retrasaban la comunicación de las denuncias.
Los radares, tanto el digital como los móviles que ya funcionan en la Avenida de Zumalacarregui, han 'cazado' a 4.701 coches que circulaban por encima de la velocidad permitida en el tramo.
Semáforos y bolardos
Sin embargo, la mayoría de las multas, el 70%, se colocan por mal aparcamiento (73.024). De nuevo aquí, el 'batiscafo' se impone como el control más efectivo al registrar de una pasada dos de cada diez sanciones.
El tráfico destaca como una de las tres patas sobre las que pivota la intervención de la guardia urbana en Bilbao, junto con el combate a la delincuencia y la vigilancia de las ordenanzas municipales. En 2007 hubo 33.413 actuaciones policiales relacionadas con el tráfico en la capital vizcaína, de las que 2.615 fueron por accidentes, 193 menos que en 2006. Maiz cree que el descenso se debe en parte a que la Policía Municipal ya no interviene en los choques en los que se da un «acuerdo mutuo» entre los conductores. Quizá influye también el hecho de que se cobra la mediación de los agentes en los golpes 'de chapa'.
No obstante, también los atropellos, el siniestro por excelencia en ciudad, han disminuido de 208 en 2006 a 186 el año pasado. Este dato, a juicio de Maiz, supone «un indicador muy fino» de la tendencia de la accidentalidad. El concejal atribuye los buenos resultados a la política seguida por el Ayuntamiento de ganar espacio para el peatón aumentando la anchura de las aceras, con más semáforos y bolardos, medidas que «reducen la velocidad de tránsito».











