Eran las once de la mañana y a esa hora varias personas de una misma familia paseaban por las proximidades del edificio. Dos mujeres de 61 y 54 años recibieron el impacto de las piedras y sufrieron heridas de carácter leve en hombros y brazos, y una tercera sufrió un ataque de ansiedad. Todas fueron evacuadas a Basurto y dadas de alta poco después.
Hasta este rincón de Txurdinaga se desplazaron la Policía Municipal de Bilbao y los bomberos. Una vez acordonada la zona y descartado el peligro de nuevos desprendimientos, los profesionales comprobaron la resistencia del resto de los balcones, que se asoman a la calle Julián Gaiarre.
Tras el desprendimiento, los vecinos asistían incrédulos al examen de daños que los bomberos realizaron durante más de hora y media. «Alguna vez se han despegado trozos muy pequeños de caravista, pero nunca una placa entera de estas dimensiones. Si llega a caer a la calle, mata a alguien», comentaba una comerciante de la zona. Los inquilinos del inmueble corroboraron que no nunca habían tenido problemas. «Ni una grieta, estamos muy sorprendidos. Menos mal que todo ha quedado en un susto».
Aunque por ahora se desconoce el motivo del derrumbe, las primeras hipótesis apuntan a problemas de humedad en los materiales de la fachada de este bloque, con 15 años de antigüedad y construido por la sociedad Viviendas de Vizcaya. Fuentes de la entidad explicaron ayer a este periódico que, al tratarse de un bloque levantado hace más de una década, quedan descartados los errores en la construcción.
«En estos casos siempre son fallos en el mantenimiento, que corresponde en exclusiva a la comunidad de vecinos», argumentaron fuentes de Viviendas de Vizcaya, quienes advirtieron de que accidentes así «se pueden prevenir con revisiones periódicas. En el libro de recomendaciones que proporcionamos a la comunidad cuando entregamos las llaves, aconsejamos que realicen verificaciones cada año en tejados y fachadas. Es como pasar la ITV».









