La obra, contratada con Excavaciones Arriaga en 2005, ha supuesto la instalación de las canalizaciones de gas, agua y electricidad, además de mobiliario urbano en la antigua carretera. La principal característica, no obstante, ha sido una polémica pasarela, que une el casco antiguo con la plaza del nuevo barrio residencial. El viejo vial que da acceso a pueblos como Gordoa y Ordoñana se ha convertido en la práctica en una calle más de la localidad, inmersa en el nuevo crecimiento.
En la adjudicación de la obra pesó, precisamente, que es la misma constructora que realiza la urbanización de la zona este de Salvatierra. Además, fue la única firma que incluyó dentro del plan instalaciones para la recogida neumática de residuos.
Por ello, el alcalde, Iñaki Beraza, argumenta que este nuevo servicio es el que ha incrementado el precio de la obra, un aspecto que no comparte Iturritxa. Beraza se ha negado a responder a estas críticas porque considera que la edil popular solo va a Salvatierra a «denunciar y a meter ruido».





