
LOS DATOS
LOS DATOS
Si bien el número de hurtos se ha mantenido estable respecto a 2006 -se denunciaron 366 casos-, la Guardia Urbana admite que la cifra es «bastante» alta. La Policía logró, en cualquier caso, recuperar 53 bicis el año pasado, es decir, alrededor del 14% de las sustraídas.
En este sentido, la Guardia Urbana recomienda a los ciclistas hacer alguna marca en el cuadro de la bicicleta para facilitar su identificación. De esta forma, se la podrá devolver con facilidad a su dueño si es localizada. «Vale cualquier cosa: un número, un nombre o un signo», explica el portavoz de la Policía, Kepa Solla.
La falta de elementos para diferenciar un vehículo de dos ruedas es, precisamente, una de las mayores trabas que afrontan los agentes durante la fase de investigación. «Cuando encontramos bicicletas abandonadas en la vía pública, las trasladamos al depósito de Agirrelanda», añade. En este lugar permanecen durante un tiempo en espera de que su propietario las reclame.
Hasta Tánger
La probabilidad de que una bici robada aparezca y pueda ser recuperada por su propietario está directamente relacionada con su valor. Cuanto más cara, más difícil es que el ladrón la deje tirada en la calle.
La Policía descarta, en cualquier caso, que existan mafias dedicadas a su robo al modo de las redes especializadas en la sustracción de coches de lujo. Aún así, el portavoz recuerda que una de las bicis municipales de alquiler fue vista en la ciudad marroquí de Tánger.
Por barrios, Zaramaga se lleva la palma en cuanto a robos de bicicletas se refiere. En 2007, se denunciaron un total de 38 hurtos en esta zona de la ciudad. Uno de los 'puntos negros' se sitúa en las inmediaciones del centro comercial El Boulevard.
Los ladrones, al parecer, aprovechan el constante trasiego de gente en esta zona para llevarse los vehículos de dos ruedas. En este sentido, la Policía Local recomienda que se tomen una serie de medidas básicas para proteger las bicicletas. «Además de hacer una marca en el cuadro, conviene disponer de un buen candado». Eso sí, no vale uno cualquiera. Tiene que ser lo suficientemente resistente como para impedir que pueda ser roto con una cizalla de pequeñas dimensiones.
«Nos consta que los ladrones suelen utilizar estos dispositivos cortantes de poco tamaño», advierte Solla. La Guardia Urbana recomienda también que se denuncien todos los casos. Y es que reconoce que el número de robos puede llegar a ser mayor. Ya que los propietarios de bicis de escaso valor a veces no se toman la molestia de pasar por Comisaría.





