El Gobierno vasco autorizó el pasado verano la descontaminación del solar que ocupaba Esmaltaciones, un terreno en el que ya trabajan las excavadoras. Ahora acaba de aprobar el plan de limpieza de los terrenos sobre los que funcionó, entre 1929 y 1982, la terminal de Campsa.
El documento -está en exposición pública- confirma que la tierra de este espacio contiene restos de fuel, plomo y cloro en concentraciones incompatibles con una urbanización. Por ello impone un plan de descontaminación. Con todo, el informe aporta el dato positivo de que los hidrocarburos que han llegado al agua subterránea producen una afectación tolerable del acuífero del río Errekaleor, por lo que es posible su recuperación.





