
Pasen y recorran la trastienda de la fiesta. La dedicación y la ilusión que hacen posible convertir los mitos y cuentos en realidad. Para descubrirlo, sólo es necesario acercarse hasta un pabellón en apariencia desierto, en Portal de Zurbano. En su interior, una docena de paisajes cobran forma. Algunos ya permiten adivinar un palacete ruso, una casa o un poblado vikingo.
Para lograrlo, el esfuerzo es constante, todas las tardes y los fines de semana, jornada intensiva para una tarea en la que los integrantes de las comparsas suplen su falta de especialización con fuerza de voluntad. Como Carlos Alonso y Josepo Betolaza, de Presentación de María, que recrean parte de la casa de la abuelita de Caperucita Roja. Ambos se aplican para encolar el papel decorativo. «Lo peor es el principio; cuando se ven los avances, te animas», admiten, aunque confiesan que el primer empujoncito vino de la mano de un diseñador gráfico que hizo un esbozo de la carroza.
Un boceto por el que también se rigen los integrantes del Buen Pastor, aunque en su caso son los murciélagos, lápidas y fantasmas los que recrearán la 'Magia verde', un simpático cementerio donde no falta ni la bruja con escoba. El veterano Efrén García dirige al equipo, que incluye también a Carlos Coria y Javi Lallana. «Hemos hecho de todo: jaimas, iglús, una casa china, una catapulta...», enumera Coria, pintor de profesión.
No en vano, lleva una década pincel en mano para dar vida a diferentes artefactos, aunque en esta ocasión el encargado será un graffitero «que lo clava, está genial». En esos años, han compartido risas y anécdotas, «como la vez que hicimos una bola de escayola: una semana, nueve tíos para hacerla y pesaba 300 kilos, no podíamos izarla y acabó en la basura. Al final fue de poliespan», recuerda con guasa.
Multitareas
«Aquí haces de carpintero, soldador, pintor...», apuntan José Macías y Adolfo Martín, de Lakua Arriaga, un tanto desesperados ante los lentos avances de su trabajo. «Hay que echarle muchas ganas, después del trabajo venimos aquí y casi no vemos a la familia», reconocen. Pero merece la pena para que el próximo 2 de febrero luzcan como cosacos en todo su esplendor. Los trajes están más que listos, «en noviembre los cortamos y repartimos», apunta su compañera, Inmaculada Díez, y sólo falta ensayar los bailes.
Cometido en el que desde hace varias semanas se vuelcan los 300 integrantes de Corazonistas, que celebrarán su quinto aniversario vestidos de payasos. La diversión caracteriza a Carpe Diem, que recrean la acogedora ciénaga de Shrek y Fiona. En Abetxuko viajan al pasado con la conquista de moros y cristianos, y en Arana se visten de fiesta en honor de sus tres lustros juntos. Una discoteca gigante animará a los espectadores, aunque «por el tamaño de la carroza, esperamos salir por la puerta», sonríe Carlos Fuentes. Contratiempos de última hora que harán más intenso el jolgorio final.





