
EN CIFRAS
¿Levantarán la cabeza o esta tendencia seguirá agudizándose? El panorama se presenta oscuro. Y es que las descargas de Internet, el DVD y los nuevos formatos para ver películas -como, por ejemplo, los móviles- están haciendo mucho daño al sector. La calidad no tiene nada que ver, puesto que es difícil competir con la gran pantalla y el sonido envolvente, pero el precio también es más asequible. Las entradas de cine superan ya los seis euros, una cantidad que muchos, en especial los jóvenes, no están dispuestos a pagar por estar sentados dos horas en una butaca.
Para encontrar un precio más bajo hay que mirar los días laborables. Entre semana, un cinéfilo puede llegar a ahorrarse casi el 50% del precio de la entrada. Pero las estadísticas son contundentes. El 80% de las personas que acuden a las salas lo hacen en fin de semana, si bien en la última sesión del domingo hay más butacas vacías que ocupadas. «Los hábitos han cambiado. Nos dedicamos tanto a las exigencias del trabajo que el ocio lo tenemos que relegar a esos días. Pocos son los que acuden ya entre semana», reconoce Víctor Villanueva, de Circuito Coliseo (Capitol, Max Ocio, Bilbondo, Multicines y Zubiarte).
Perfil del cinéfilo
La prueba del descenso de espectadores y del cambio de hábitos queda reflejada en un aspecto concreto: el centro de las ciudades se está quedando sin cines -los últimos en cerrar en Bilbao fueron los Mikeldi-, mientras que las salas en los centros comerciales se multiplican. Zubiarte, Max Ocio, Bilbondo, Megapark y Artea absorben ya el 75% del público. La próxima en unirse a esta lista será la cadena Golem, que explotará los cines que albergará la Alhóndiga.
El perfil del cinéfilo también ha evolucionado. Pese a que los jóvenes siguen siendo los que más cine consumen, se ha detectado un incremento en el público adulto, de entre 30 y 55 años, al que no convencen las 'americanadas' y que buscan historias más serias. Las películas más vistas en 2007 fueron 'El Orfanato', la tercera entrega de 'Piratas del Caribe' y 'Shrek 3'. «La impresión es que no ha habido películas buenas», señala Villanueva. Llama la atención que la mayoría de los estrenos se produzcan en verano, cuando la gente aprovecha el buen tiempo para estar en la calle. La razón: «En Estados Unidos la época fuerte de exhibición es en esta fecha», revelan. La industria manda.










