Tal y como explicaron fuentes del Departamento de Interior, los hechos se produjeron sobre las tres y media de la tarde del viernes. A esa hora, una patrulla que circulaba por la autopista AP-68 se percató de la presencia de un tráiler detenido en el carril derecho. El camión se encontraba parado a la altura del kilómetro 9,5, en sentido Vitoria, y obstruía el vial sin las pertinentes medidas de señalización que advierten al resto de conductores de su presencia.
Lo anómalo de la situación alertó a los agentes, que al acercarse al vehículo para preguntar al conductor por su extraña maniobra, pudieron comprobar que éste se encontraba en el interior del vehículo, pero ajeno a todo lo que le rodeaba y recostado sobre el volante.
El hombre no reaccionaba. Ni siquiera era capaz de contestar a las preguntas que le formulaban los efectivos de la Ertzaintza, por lo que en un primer momento los agentes temieron que el camionero hubiese padecido algún problema de salud y, de inmediato, solicitaron la presencia de una ambulancia para que recibiese atención sanitaria. Sin embargo, no tardaron en averiguar que el verdadero motivo de la laxitud del chófer no era ninguna enfermedad o percance. El problema del camionero es que presentaba un profundo estado de embriaguez.
Dos pruebas seguidas
Para confirmar sus sospechas, los ertzainas no dudaron en someterle a un test de alcoholemia, que terminó por corroborar sus hipótesis. De hecho, los ertzainas decidieron realizar la prueba dos veces, con resultados casi idénticos: 0,93 y 0,94 miligramos por litro de aire espirado.
Estas tasas superan más de seis veces los niveles permitidos para los conductores de este tipo de vehículos, establecidos en 0,15. Acto seguido, los agentes arrestaron al ocupante del tráiler, que ha quedado en libertad a la espera de comparecer ante el juez, mientras que su camión quedó inmovilizado con un cepo, en una vía lateral de la autopista.









