
Los nuevos datos conocidos sobre el creciente interés de la juventud por modelarse el cuerpo preocupan tanto que algunas instituciones han decidido poner si no freno, sí un poco de cabeza a esta pasión juvenil por la cuchilla del cirujano plástico. Casi 38.000 menores españoles cruzan cada año las puertas batientes de un quirófano con la esperanza de que una nueva imagen física les propicie un mayor éxito social. Muchos intentan superar así un complejo que les trae por la calle de la amargura, como unas orejas de soplillo, pero no todos los casos son así. Especialistas consultados por este periódico han confirmado que, efectivamente, como se ha oído en alguna ocasión, hay padres que regalan a sus hijas una operación de incremento de mamas por los Reyes Magos o en su cumpleaños.
90% de intrusismo
Los cirujanos plásticos, normalmente, se entrevistan con sus pacientes para ver si la intervención que solicitan se justifica, es simplemente un capricho -uno desea una mejor figura y punto- o si en realidad tienen una imagen distorsionada de sí mismos. «Aquí pasa como con la anorexia y la bulimia, que hay personas que, por mucho que les digas, no se dan cuenta de que su cuerpo es normal, no tienen un defecto físico. Lo que necesitan en realidad es un psicólogo o un psiquiatra», confirma el cirujano plástico José Sainz Arregui.
Pero no todos los especialistas trabajan así. La Junta de Andalucía ha decidido exigir un examen psicológico a los menores de 18 años que se sometan a este tipo de intervenciones al constatar que el único control que existe sobre la cirugía estética es el buen criterio de los profesionales. Seguramente, los médicos tienen mucho que decir en este terreno, porque se ha descubierto que sólo un 10% de los facultativos que practican operaciones de estética es en realidad cirujano plástico.
Los andaluces menores de 16 años precisarán, además, un permiso paterno o de sus tutores. Andalucía se ha propuesto poner coto a esta situación consciente de que ella es la comunidad más afectada por este fervor juvenil por lo bello. No en vano uno de cada cuatro jóvenes españoles con ganas de quirófano tiene acento andaluz.
¿Qué le pasa a la juventud española para estar tan insatisfecha con su imagen? Los sociólogos tendrán alguna explicación, pero ya hay datos que apuntan la respuesta. España es el cuarto país del mundo -y no en porcentaje, sino en números absolutos- de operaciones de cirugía estética, sólo por detrás de tres gigantes: Estados Unidos, México y Argentina. En 2006 contabilizó 380.000 intervenciones. El 85% de los pacientes son mujeres.






