
«Le recogí, pero le vi mala pinta y, para asegurarme, le pregunté si llevaba dinero encima». Más de tres décadas al volante le han servido para desarrollar ese instinto que permite a los taxistas desconfiar de determinados clientes y evitar riesgos mayores. De hecho, Virgilio estaba en lo cierto. El cliente no podía pagar la carrera. «Me dijo: 'Te paga mi mujer en cuanto lleguemos a mi casa. Ella te tira el dinero por la ventana y ya está'. Pero los servicios que son fuera de Bilbao siempre los cobro por adelantado, así que le invité a bajar del coche», recuerda Virgilio. El cliente no accedió.
Para entonces ya habían recorrido un buen trecho por las calles de la villa. Estaban en la parada de taxis de la Gran Vía, junto al Sagrado Corazón. «Dejé el motor en marcha y me bajé del coche para sacarle del taxi. Abrí la puerta de atrás y, entonces, el chaval se bajó corriendo, corriendo». Visto y no visto, el cliente pasó al asiento del conductor y huyó por María Díaz de Haro. La hora jugó a su favor. «Eran poco más de las cinco y no había ningún compañero en la parada».
Virgilio alertó con su móvil tanto a la Ertzaintza como a sus compañeros de profesión. Toda la plantilla de Teletaxi y Radio Taxi se movilizó de inmediato para tratar de localizar el vehículo. En la noche del sábado estaban de servicio varios centenares de taxistas entre las dos compañías y, en cuestión de media hora, un conductor de Radiotaxi -el número 76¯ encontró el coche de Virgilio, un 'Skoda Octavia', junto a la iglesia de Sestao.
Por lo visto, el cliente consiguió llegar a casa gratis, pero no se conformó con eso. «Prendió fuego a los asientos traseros y al del copiloto y, después, cerró el coche a cal y canto», lamentó ayer Virgilio. «Gracias a que los compañeros lo encontraron poco después de comenzar el incendio, antes que la Ertzaintza», agradeció. Entre varios taxistas sofocaron las llamas «y gracias a éso sólo tendré que cambiar los asientos; podría haber sido mucho peor».
A terceros
De todos modos, el incidente supondrá un duro golpe a su economía. «El seguro no me cubre nada porque tengo el coche a terceros». Ante las circunstancias, Virgilio solicitó ayer mismo el coche de sustitución de Teletaxi para poder seguir trabajando. Hace poco más de un año que los asociados disponen de estos vehículos. «Los compramos entre todos los socios y pagamos una cuota por usarlo. Así no nos tenemos que quedar parados». La Ertzaintza no ha conseguido localizar aún al ladrón, por lo que mantiene abierta la investigación.












