En Orduña, donde ya funciona un grupo similar desde hace unos meses, han establecido un sistema que consiste en hacer llegar a los consumidores interesados una hoja de pedidos cada dos semanas. Los productores preparan un paquete con los productos solicitados, que se pueden recoger en un punto determinado en un horario convenido de antemano.
Acto seguido, se realiza el pago mediante transferencia bancaria y se ingresa a los productores.
Respecto a los productos, se busca que «sean locales o del entorno». En cuanto a la calidad, el grupo confía en sus propios miembros, más que en el hecho de que puedan tener un certificado de producción.





