«La pasta es lo que realmente le duele a la gente», subraya un internauta en la web de EL CORREO. A su juicio, es urgente que la Administración aplique sus herramientas, «que no son las porras ni las pistolas, sino las normas, las ordenanzas y las leyes». «¿Que joroba más, un porrazo en las costillas (que se cura en dos días), o un 'paquete' por la Ley de Seguridad Ciudadana que te deje temblando?». En su opinión, las multas ejemplarizantes «de las que se cobran por Hacienda o por embargo de cuentas», son las únicas que lograrán que a los alborotadores «se les quiten las ganas de volver a hacer el 'chorra'».
«La vergüenza es que, viendo el gran problema de inseguridad ciudadana, no sólo en Barakaldo sino en todo el país, los políticos parecen ciegos ante estas 'nimiedades' y se dedican a discutir sobre el sexo de los ángeles», protesta un vecino en el foro de este periódico. Para él, son este tipo de cosas las que verdaderamente importan al «ciudadano de a pie, que ya no puede salir a la calle tranquilo».
Un residente de 32 años destaca la degradación que ha vivido la zona de copas. «El otro día al coger el tren volví a pasar por Juan de Garay y no me lo podía creer. No hay más que 'gentuza'. Chavales de 18 años que van vestidos como si Barakaldo fuera el Bronx».
Otro joven ha optado por irse a los pueblos de alrededor para disfrutar de su tiempo de ocio. «Cuando salíamos por Barakaldo nos sentíamos totalmente inseguros, ya que a la Policía ni se la ve y, si llegan, lo hacen tarde. Yo creo que no quieren meterse en problemas», opina.
La falta de respuesta policial es lo que no le «entra en la cabeza» a otro ciudadano que muestra su enfado a través de El Correo Digital. Según detalla, «a menos de 200 metros» de Juan de Garay existe «una comisaría de la Policía Municipal» a la que se suma «una de la Ertzaintza, un cuerpo de Girotaldes, hasta hace poco otro de serenos, por no decir nada del 'supercuartel' de la Guardia Civil». A pesar de todo, «la única actividad a la que se dedican es a denunciar los malos aparcamientos».
Un vecino alerta a través de la web del diario EL CORREO del peligro que se percibe en la zona. «Cualquier día habrá una desgracia y el alcalde se echará las manos a la cabeza», vaticina. En su opinión, en los bares hay un «descontrol total». «Los quinceañeros están puestos de alcohol y pastillas. Pelea tras pelea. Mean en los portales. El alboroto es general», enumera. Gran parte del problema, para él, radica en que los padres de esos chicos «no tienen ni idea de dónde se meten».
Los hay que apuestan por poner cámaras de seguridad en los lugares conflictivos. «En eso debería gastar el dinero público el Ayuntamiento», afirma un internauta.










