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Cultura

'Contra viento y marea'
No sin mi novio
Sebastián Córdoba denuncia en un documental la política de emigración que sufren las parejas homosexuales en Estados Unidos

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No sin mi novio
ZINEGOAK. El director Sebastián Córdoba presentó ayer su película en Bilbao. / FERNANDO GÓMEZ
Éste es uno que va a empadronarse en el pueblo de su novio, pero no se lo permiten porque está desempleado. Parece un chiste, pero no. Es la cruda realidad en Estados Unidos de las parejas formadas por miembros de diferente nacionalidad. Los responsables de Inmigración ni pestañean a la hora de deportar a los que les ha caducado su permiso de residencia.

Poco importa que hayan formado una familia o adoptado hijos: si no hay una licencia de matrimonio de por medio, el extranjero debe abandonar el país y pedir un nuevo visado. Casémonos, piensan muchos, y asunto solucionado. Pero, ¿qué pasa cuando son parejas del mismo sexo? EE UU no reconoce a efectos migratorios las uniones homosexuales.

Zinegoak, el Festival de Cine Gay Lesbo Trans de Bilbao, estrenó ayer por primera vez en Europa el documental 'Contra viento y marea', de Sebastián Córdoba. El cineasta bonaerense afincado en Nueva York entra en la vida de siete parejas mixtas que intentan salir adelante en la tierra de las oportunidades. Son 77 minutos de sentidos testimonios en los que entremezcla la impotencia de unas personas sencillas en lucha contra el sistema con la esperanza en que el amor todo lo puede.

Córdoba termina pidiendo el apoyo de la clase política al 'proyecto de ley de parejas permanentes', mediante el que se modificaría la normativa de inmigración y haría extensibles los derechos reconocidos a los «esposos y esposas» a cualquier «compañero permanente». «Es un cambio muy pequeño ante el que existe falta de valentía. Hillary, Obama y Edwards están a favor de la proposición, pero nunca se han atrevido a defenderla en el Parlamento», asegura el director. Córdoba, dos veces campeón nacional de esquí acuático, sabe bien de lo que habla. «Llegué a EE UU con un visado para tres años y me emparejé enseguida. Al final rompimos, pero siempre planeó la duda de si merecía la pena luchar por una relación a la que quizá le iba a llegar el final con un hachazo de Inmigración». Su crítica es absolutamente constructiva. «Queremos que EE UU lidere el camino, pero si no lo va a hacer, que se quite del medio, por favor».

La comunidad gay sabe que con paciencia la suya es una lucha ganada. «Hasta Sudáfrica ha reconocido las uniones de personas del mismo sexo. Los gays también necesitábamos sentirnos normales, y eso nos ha llevado una larga experimentación. Por eso leyes como la española son tan importantes. El reconocimiento fuerza a la comunidad homosexual a elevarse el nivel de autoexigencia para llevar la vida normal de cualquier pareja heterosexual».

Deportaciones a Irán

Para las elecciones de noviembre Córdoba se decanta por Hillary Clinton. «Creo que es lo mejor para nuestro colectivo. Al estar tan cerca de Bill Clinton, que prometió hacer muchas cosas y no cumplió ninguna... Pero yo soy un extranjero, no puedo votar. Sólo rodar películas». En el caso de que ganen otra vez los republicanos pronostica un largo peregrinar. «Sobre todo si empiezan a morirse los jueces más viejitos de la Corte Suprema, que son los más liberales. El presidente es quien los sustituye, y podría elegir a los más conservadores».

Y es que la suerte de una persona puede variar en función de quién le juzgue. «Hasta 2003 se aceptaban bastantes peticiones de asilo por discriminación sexual, pero desde entonces han considerado que el mundo ha cambiado y que en Sudamérica, por ejemplo, los gays ya no tienen motivos de preocupación. Incluso han deportado personas a Irán. Allí te degüellan por ser homosexual».
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